Un seis por ciento de los alumnos necesita una atención especial educativa

A.M. - domingo, 22 de noviembre de 2015
La escuela inclusiva es aquella que acepta a todos por igual, independientemente de su condición física, psicológica, económica, social y cultural. - Foto: ALBERTO RODRIGO¶
Casi tres de cada 10 escolares son asistidos por especialistas por sufrir trastornos del aprendizaje de la lectura y la escritura, entre ellos, dislexia.

A partir del curso 2006-2007, coincidiendo con la implantación de la Ley Orgánica de Educación (LOE), las estadísticas educativa empezaron a recoger correctamente las categorías de alumnado con necesidad específica de apoyo educativo (Acneaes), con el fin de ofrecer información a los especialistas en esta materia, a los responsables de las políticas educativas y a los usuarios en general para conocer las características del alumnado que recibe apoyo educativo y poder hacer su seguimiento.
El artículo 71.2 de la LOE ya recogia el alumnado que requiere una atención educativa diferente a la ordinaria, por presentar necesidades educativas especiales, por dificultades específicas de aprendizaje, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo o por condiciones personales o de historia escolar.
Nacía así la conocida como escuela inclusiva, un término similar a la escuela igualitaria y de atención a la diversidad. La escuela inclusiva es aquella en la que niños y jóvenes de una determinada comunidad aprenden juntos, independientemente de su origen, de sus condiciones personales, sociales o culturales y de cualquier problema de aprendizaje o discapacidad que presenten.
Desde la LOE, cuatro son las categorías en las que están enmarcados estos alumnos con necesidades educativas especiales: discapacitados, superdotados, los que se integran tarde al sistema español y otras categorías, donde se incluye el retraso madurativo, los trastornos del desarrollo del lenguaje y la comunicación, los trastornos del aprendizaje, el desconocimiento grave de la lengua de instrucción o tener una situación de desventaja socioeducativa. En la provincia de Albacete, alrededor de 5.000 niños y adolescentes que necesitan una atención educativa especial están matriculados en centros educativos ordinarios, tanto públicos como privados, si bien es cierto que la diferencia de los primeros con los segundos es abismal.
Estos 5.000 alumnos con necesidades especiales representan alrededor del seis por ciento de toda la matriculación en la provincia, que este año ha sobrepasado los 67.000 alumnos en centros públicos y casi 12.000 en privados.
La discapacidad en su conjunto es la categoría más representada dentro del denominado Alumnado matriculado con necesidad educativa específica de apoyo educativo, reconocido con las siglas Acneae. En el curso 2014-2015 -los datos del actual no están todavía concretados, según la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha-, estuvieron matriculados 1.676 niños y adolescentes con discapacidad auditiva, motora, intelectual y visual, a los que se unen aquellos que padecen trastornos generalizados del desarrollo, trastornos graves de conducta, personalidad o comportamiento o tienen diagnosticada una plurideficiencia.
Fue también desde la LOE cuando se empezó tímidamente a considerar a los alumnos que tienen capacidades más altas de la media, es decir, los niños que siempre se han conocido como superdotados. El pasado año, tan solo 73 alumnos valorados por los servicios de orientación tenían altas capacidades intelectuales. Se trata de alumnos muy especiales que necesitan profundizar en el currículo o ampliar el mismo, flexibilizar su periodo de escolarización y, en determinados casos, participar en programas extracurriculares de enriquecimiento.
La tercera categoría agrupa tanto alumnos inmigrantes como españoles que se incorporan a la enseñanza obligatoria del sistema español una vez iniciado el curso. Entre ellos, hay niños y jóvenes que reciben atención específica transitoria porque se encuentran uno o dos cursos inferiores al que les corresponde por edad o para facilitar su inclusión escolar, la recuperación del desfase curricular detectado o el dominio de la lengua vehicular del proceso de enseñanza. En el curso 20214-2015, según la estadística oficial facilitada por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, se matricularon con estas condiciones 217 niños extranjeros y 47 españoles. Otro centenar también siguió el curso escolar a pesar de su retraso madurativo neurológico y psicológico que, por diversas circunstancias, no es diagnosticado con precisión durante la etapa de Educación Infantil.
Apoyo educativo especial necesitaron, y se supone que recibieron, 576 alumnos que presentaban trastornos del desarrollo del lenguaje y la comunicación. En este apartado se incluyen todos los alumnos residentes en la provincia de Albacete y matriculados en los centros ordinarios y que padecen alteraciones en el habla como dislalias, disartrias, disfonía, disglosias y disfemias, o alteraciones en la adquisición y organización del lenguaje, no asociadas a ninguna discapacidad, en niños y niñas a partir de cinco años.
El colectivo más numeroso representado en las aulas albaceteñas es el que muestra trastornos del aprendizaje en la lectura, en la expresión escrita y en el cálculo. Aquí se incluyen, entre otros, la dislexia, la disortografía y la discalculia. El pasado año superaron los 1.300 entre todos los colegios de la provincia. También tiene una incidencia importante en la estadística general aquel escolar que presenta una situación de desventaja socioeducativa, un desfase escolar significativo, con dos o más cursos de diferencia entre su nivel de competencia curricular y el curso en el que está escolarizado. Más de 700 alumnos se encontraban en esta situación de desventaja socioeducativa, motivada por su pertenencia a minorías étnicas o culturales o por factores sociales, económicos y geográficos.
Una de las matrículas más pequeñas la representan los 54 niños que sufren un desconocimiento grave de la lengua de instrucción, considerados como tales aquellos alumnos que se encuentran en las etapas obligatorias pero presentan un desconocimiento grave de la lengua de instrucción, reciben apoyo complementario y no se han incorporado de forma tardía al sistema educativo español.

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