La Tribuna de Albacete
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Un valiente que se hizo rico en el toreo

Sánchez Robles - jueves, 12 de febrero de 2015
Calle Chicuelo II. - Foto: Arturo Pérez
El crítico taurino K-Hito dijo en 'Dígame': «Si Manolo Vázquez puso el toreo de frente y 'Pedrés' de espaldas, 'Chicuelo II' lo ha puesto patas arriba»

E l callejero albacetense no podía ignorar el nombre de un torero para denominar una de las calles de la capital. Lo consiguió Manuel Jiménez Díaz, Chicuelo II, valiente matador que une dos provincias, la de Cuenca por su nacimiento en Iniesta el 16 de junio de 1926 y la de Albacete, donde vivió, se formó como matador y procedía la familia integrada por Ricardo Jiménez Valero y Benedicta Díaz Ramírez, naturales de Peñas de San Pedro.
Las capeas eran el único lugar donde aprender la profesión y curtirse. Y ese fue el camino que cogió Manuel Jiménez con su atillo taurino y una bicicleta para viajas por los lugares de la provincia en busca de un pitón. De esta forma, Jesús Esparcia, un amigo le ofrece ir a Pozohondo a torera una vaca en una capea. Empezaba el mito, el duro camino que debía de seguir y que continuó de sobresaliente en las Pedroñeras acompañando a Valeriano de la Viña. Era la primera vez que se vestía de luces, en este caso un vestido rosa y plata, el 3 de septiembre de 1945. Su debut sin picadores fue en Peñas de San Pedro, aunque antes había sufrido, vivido y disfrutado en algunos casos en el duro mundo de las capeas, becerradas e incluso como espontáneo en algunas plazas.
El día de San Juan del año 1952 se produce su debut con caballos en Albacete tras haber toreado ese año ocho novilladas sin caballos. Hizo el paseíllo con Fernando Jiménez y César Girón. Ya ejercía de apoderado Enrique Callejas con el que en la temporada de su debut toreó 17 festejos, cinco de ellos en Valencia, donde sus triunfos le dieron un cartel muy fuerte. Llegan los triunfos y los contratos, pues en 1953 toreó 50 novilladas, siete en Valencia y en plazas de responsabilidad como fue la de Albacete y Madrid, en la que se presentó el 12 de julio de ese año junto a Cagancho hijo y Carlos Corpas con reses de José Tomás Frías, repitiendo el día 17 y el 6 de agosto en un mano a mano con Victoriano Posada sustituyendo a Miguel Ortas con reses de Cobaleda. Un triunfo clamoroso como destacaba el periódico ABC cortando cuatro orejas, por lo que el crítico K-Hito escribió en Dígame: «La Fiesta andaba alicaída, pero no muere. Ya está aquí el Deseado, el taquillero, el que llena plazas. Si el toreo estaba de perfil y Manolo Vázquez lo puso de frente y Pedrés de espaldas, Chicuelo II lo ha puesto patas arriba».
Su carrera fue fulgurante y rápida hasta el punto de que el 24 de octubre de 1953 tomó la alternativa en valencia de manos de Domingo Ortega que le cedió el toro Palomito, de Pilar Sánchez Cobaleda en presencia de Dámaso Gómez. Cortó una oreja en su doctorado marchando a América para cumplir compromisos en Caracas, Maracay, México donde se presentó con Calerito y El Ranchero, resultando herido. La confirmación de alternativa en Las Ventas fue el 17 de mayo de 1954 con Jumillano y Pedrés ante toros de Carlos Núñez. Fue un éxito rotundo al cortar cuatro orejas, tres trofeos más en Madrid a los dos días de este gran triunfo, pues el 19 de mayo hizo el paseíllo con Manolo Vázquez y Antoñete.
En 1955 ocupó el primer lugar del escalafón con 67 corridas toreadas en plazas de primera categoría y en las ferias más importantes. Bajó su número de actuaciones hasta 32 en 1956, tres tardes en Madrid donde rompe con Callejas, su apoderado. En 1957 toreó tres tardes en la Feria de San Isidro logrando en total cuatro orejas con dos tardes saliendo a hombros, con otro triunfo rotundo en Pamplona al cortar dos orejas y un rabo a un toro de Miura, el 14 de julio. Y tras torear en Belmonte el 1 de octubre anunció su retirada del toreo tras cortar cuatro orejas, dos rabos y tres patas, trofeos que incluso se superaron un día años más atrás en su actuación en Tarazona en la que el presidente le concedió como trofeo los testículos del toro. En 1959 con Andrés Gago como apoderado reapareció en Valencia el tres de mayo, toreando sus últimas corridas en Zaragoza los días 11 y 12 de octubre. El 20 de enero de 1960 con 33 años falleció en un accidente de aviación en la bahía de Montego (Jamaica). Esta es la historia en síntesis de un gran torero, cuyo conocimiento pueden ampliar en el magnífico libro del periodista albacetense, Pedro J. García titulado Chicuelo II por la calle del éxito, un trabajo excelente imprescindible para conocer a este gran torero que da nombre a una calle de la ciudad de Albacete por su esplendor profesional que le hace estar en el cuatro de honor de la Tauromaquia.

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