Tendero llena de pasión cofrade el pregón de la Semana Santa

I.M.
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Ante un Teatro Circo lleno de albacetenses, 'Pepe de las Angustias' ofreció un anuncio pasional repleto de menciones religiosas, emocionantes vivencias personales y sentimientos

Imagen del pregonero, José Antonio Tendero, durante su intervención. - Foto: José Miguel Esparcia

Emoción contenida es lo que se vivió en el Teatro Circo antes y durante el pregón que el cofrade José Antonio Tendero Sánchez dio para anunciar la Semana Santa ante un auditorio lleno de albacetenses, empezando por el alcalde, Emilio Sáez, y continuando por el presidente de la Junta de Cofradías, Antonio Martín, además del obispo, Ángel Fernández. 

«Era 25 de noviembre y junto a la Patrona de Albacete, recibí la llamada anunciándome que iba a ser el pregonero. Hoy 25 de marzo, medito las palabras de Ángel Gabriel a la Virgen Nazarena: 'Alégrate María'. No puede ser más emotivo para mí que soy profundamente mariano, ofrecer este humilde pregón como un signo del amor de Dios hacia este cofrade que tuvo que responder como María,'hágase tu voluntad'. Soy Pepe de Las Angustias, enamorado de la Virgen María». Con estas palabras arrancaba el pregonero su intervención, en la que no sólo hubo continuas referencias a su vida, a sus vivencias y a sus sentimientos personales, sino también a sus conocimientos de Jesús y María y  a su vinculación con la hermandad de la que llegó a ser su presidente. No faltó tampoco por su parte, una mención  a su paso como costalero, a varias Vírgenes, a Magdalena, a más de una de las imágenes que procesionan por la ciudad o a lo que hay detrás  de más de uno de los 20 desfiles procesionales a celebrarse en esos 'días'. 

«Recuerdo -dijo Tendero-, con mucho cariño aquellos años. Mi manera de vivir la pasión. Junto con mis hermanos, despertaba la búsqueda de la fe, observando como montaban los pasos de las cofradías en la catedral, donde nos recreábamos aquellos días. Cualquier detalle era una señal para entusiasmarnos por el seguimiento cofrade. La piedad popular iba calando poco a poco en nuestro corazón. Nos emocionaban las miradas suplicantes de amor y lágrimas de los creyentes que se ponían delante de algún trono».

Ya que, matizó en otro momento de su pregón, «mi mayor satisfacción como nazareno es ser, por encima de todo, cofrade», para añadir a continuación, «si me pusiera a dar las gracias a tantos hermanos y amigos que han tocado mi corazón en esta historia cofrade, no terminaría esta noche de nombrar. A todos los pongo bajo el manto de la Virgen de las Angustias, para que los guarde para siempre..... Hoy vivo la alegría de ser cofrade y vivir cumplido el objetivo principal para mí».

«Desde el momento en el que supe que la imagen anunciadora del cartel de la Semana Santa albaceteña era Santa María Magdalena, sentí la necesidad de aceptar ser pregonero», comentó, para añadir en otro momento de su intervención que «soy angustioso por la promesa que hice a mi Virgen de las Angustias, pero la imagen de devoción a la que siempre me agarro como un clavo ardiendo, a la que nunca he podido decir por qué me has abandonado es él: mi Cristo de la Agonía».

No obstante, concluyó diciendo tanto que «los cofrades debemos estar a la escucha para el crecimiento en la fe y no quedarnos solamente en la devoción a nuestras imágenes», como que, «hermanos y hermanas, Jesús de Nazaret nos pide amarnos los unos a los otros como él nos ha amado, nos invita a ser sus testigos y nos llama a todos y cada uno de nosotros por nuestro nombre, diciéndonos tu fe te ha salvado. Feliz Semana Santa».

Previamente al pregonero tomaron la palabra, por una parte, Antonio Martín y, por otra, el alcalde, quien, además de recordar que volvemos a la normalidad tras la pandemia, agradeció a la Junta de Cofradías y Hermandades  su labor por «hacer grande nuestra Semana Santa declarada de Interés Turístico Nacional, junto a las 10.000 personas que participan en ella y que constituyen un reluciente atractivo para visitar nuestra ciudad acogedora y abierta». Finalmente el turno de intervenciones lo puso el obispo, Ángel Fernández, quien, además de invitar a sentir el gozo de  creer en Jesucristo y a tener una fe viva, apuntó que la Semana Santa habla de pasión, de muerte, de resurrección, pero también del amor maternal de la Virgen María. El broche final lo puso la música.