Juan Luis, frente a la iglesia Ebenezer, donde predicaba Martin Luther King
Juan Luis Gómez lleva 14 años fuera de España y aunque actualmente vive y trabaja en Atlanta, también ha estado en Chile, Inglaterra, Papua Nueva Guinea y Vietnam.
¿Cuándo empezó tu andadura por el mundo?
Estudiaba Económicas en Albacete y entré en una asociación de estudiantes donde tuve mi primer contacto con experiencias internacionales a través de congresos y allí es donde empezaron mis ganas de viajar y conocer otras culturas y trabajar fuera. Primero estuve un año en Chile y después me fui a Londres para estudiar un máster y mejorar mi inglés.
¿Y después de Londres?
Conseguí un trabajo con la Agencia de Desarrollo Británica, y me mandaron a una de sus antiguas colonias: Papua Nueva Guinea, donde trabajamos proyectos económicos y de inversión durante más de dos años. Después me salió un trabajo con las Naciones Unidas y me fui a trabajar a Hanoi, Vietnam, donde estuve cuatro años;y al final me vine a Georgia, Atlanta para hacer el doctorado.
¿Cuál es el país que más le ha gustado?
Todos tienen algo maravilloso y a todos les estoy muy agradecido. Chile fue la primera experiencia de vivir solo y siempre le tendré un cariño especial. En Papua Nueva Guinea me enfrenté a un nivel de pobreza impresionante que te llega muy dentro, porque pude apreciar que las políticas de desarrollo no se miden en millones de dólares sino en millones de vidas.
Mientras que Vietnam es un país encantador, maravilloso y con gente muy trabajadora, tienen un estado de optimismo impresionante. Y en Estados Unidos es donde más agusto he estado profesionalmente hablando.
¿Entre viaje y viaje le da tiempo de extrañar Albacete?
Por supuesto, sobre todo a mi familia. A mí lo que más me gusta de Albacete es que a pesar de que está cambiando mucho, cuando vengo, siento que me recibe como si no me hubiera ido nunca. Volver a Albacete me recuerda quién soy.
¿Echa de menos la comida?
El queso manchego y el jamón ya se pueden encontrar fuera, aunque hay que pagar más; si uno quiere darse un homenaje o quitarse la morriña, entonces se pueden encontrar productos de la tierra.
¿Ha tenido problemas con algún idioma?
En Vietnam intenté aprender el idioma pero conocí a gente que llevaba siete años intentándolo y los vietnamitas se reían, así que lo di por perdido.
¿Encuentra similitudes o diferencias entre la cultura española y la norteamericana?
Quizás el sentido familiar es muy diferente, aunque ellos tienen el día de acción de gracias para reunirse. Los jóvenes con 18 años dejan la casa familiar para irse a la universidad y allí se terminó la vida familiar.
¿Qué saben de España?
El ambiente en el que me desenvuelvo es distinto, en el ámbito universitario, la gente conoce muy bien España y muchos de mis amigos han viajado por Europa. Les encanta la actitud que tenemos los españoles hacia la vida.
¿Los fumadores están mal vistos, no?
Mucho. En los lugares públicos no se puede fumar.
Anécdota. «La primera semana de estar en Chile, me encontraba solo en casa de unos amigos viendo la televisión y veo en los anuncios: ‘y ahora una polla todavía más grande, y ahora la polla te da más’ y al final me enteré que La polla chilena de la Beneficencia, era la lotería. Un año después de estar allí, viendo los carteles donde ponen ‘La polla’ me seguía impresionando a pesar de saber lo que significaba».