Carlos Alaejos, frente a la cascada Gullfoss en Islandia.
Carlos Alaejos tiene 25 años, y estuvo dos viviendo en Islandia, esta es su experiencia...
¿De qué parte de Albacete es?
Siempre hemos vivido en torno al Parque Lineal.
¿Cuánto tiempo vivió en Islandia?
Estuve dos años viviendo en Islandia. Todo empezó con la beca Erasmus, al principio me daba miedo, el clima, el aislamiento, los precios altísimos, pero nada de eso fue como se pensaba. Cuando has vivido en distintos países sabes que lo primero que pasa al llegar, es que los prejuicios se caen al suelo, suelen ser infundados y exagerados, al final, la vida se parece mucho en todas partes, ni en España se duerme la siesta todos los días de 3 a 5, ni en Islandia el clima es tan malo, ni la gente tan distante como cabría esperar.
¿Qué tal la experiencia de vivir y estudiar en el extranjero?
Muy satisfactoria. El primer año de mi estancia fue en su totalidad dedicado a la vida universitaria, adaptándome a sus reglas nórdicas y aprendiendo mucho inglés, ya que allí en la universidad es normal hacer unas 15 exposiciones en inglés cada semestre y el 100% de los islandeses hablan inglés. En lo concerniente al ocio, Reykjavik University, organiza los Science trips viajes pagados para conocer el país y las empresas nacionales cada viernes.
El segundo año me quedé con una beca Leonardo, trabajando en una empresa islandesa. Me gustaba tanto el país que me agarraba a lo que pudiera permitirme quedarme más tiempo, salió este trabajo y no dudé ni un segundo, las condiciones laborales eran algo de ensueño, lo que allí es normal, serían condiciones inimaginables en nuestra España querida. Ahora con la crisis, sigue siendo igual, es un país muy igualitario y con un sistema de seguridad social puntero en el mundo.
De todas formas lo que más echare de menos de Islandia serán las piscinas públicas al aire libre (dos euros), que cuentan todas con agua caliente geotermal. Era increíble poder ir dos o tres veces por semana.
¿Le gusta vivir fuera?
Mi vida ya no es la misma desde que empecé a vivir en el extranjero, todo cambia a tu alrededor, y eso, de forma paulatina te cambia a ti. Tu visión de las cosas se vuelve europea o más amplia: Buscas trabajo en Europa, ya no solo en España, consideras vivir en otros países, amigos íntimos viven a 3.000 kilómetros, vas a España un mes y es confuso ir a tu casa de «vacaciones». Vivir en el extranjero es algo recomendable para todo el que se atreva.
¿Cuáles son las diferencias o similitudes que encuentra entre las dos culturas?
La verdad es que la cultura islandesa es la más latina de las escandinavas, les encanta interactuar con los extranjeros a todos los niveles, te preguntan por la calle de dónde eres, te invitan a una cerveza, son buenas personas y muy alegres en general. Dejan de ser así desde el lunes hasta el viernes a las 18 horas, en ese período de la semana se comportan como el resto de los escandinavos, serios, distantes, rigurosos en el trabajo, etc.
La diferencia fundamental es la concepción de familia, lo normal allí es tener un hijo a los 16-18 años sin que suponga un problema, a los 14 años ya trabaja todo el mundo y se independizan siempre antes de los 16, de forma que está muy mal visto si dependes de tus padres a los 20 o 25 años.
¿Pudo probar la comida típica de Islandia, qué le pareció?
Las comidas típicas son un poco fuertes: el tiburón, carne de ballena o de caballo, cabezas de cordero secas; lo más corrientes, el bacalao o el salmón.
El idioma. En Reykjavik se puede vivir sin saber ni una palabra de islandés, ya que todo el mundo utiliza el inglés.
Anécdota. «Al principio de llegar a Islandia vimos una pelea un sábado noche, y lo que más nos sorprendió fue que llego la policía, metieron a todos en el furgón, les dieron una charla y les hicieron darse un par de besos, les dejaron otra vez en la calle y no volvieron a pelearse».