Las plataforma petroliferas están situadas a pocos metros de las playas.
Tras escalar el Monte Camerún de 4.095 metros me dirijo a la pequeña ciudad de Limbé situada al pie del volcán. Es el lugar idóneo para recuperarse de las agujetas al borde del mar, con playas interminables de arena negra. La última erupción de lava fue en 2004 cuando la población de Limbé se quedó con el susto al ver que la lava se paró, sin causar ningún daño, justamente antes de llegar a la carretera principal que sigue lo largo de la costa uniendo los resorts y hoteles. A 300 meros de la playa y en medio de la bahía se encuentra una plataforma petrolífera que está en construcción. La compañía petrolífera que explota los recursos paga al gobierno local una cantidad de 20.000 dólares diarios.
Tras unos días de descanso sin mover el coche y comiendo mucho pescado a la brasa con la mano, acompañado de manioc, salsas picantes y algo de cebolla. Todo ello por poco más de un euro y cerveza a ochenta céntimos el litro, me dirijo al sureste pasando por la segunda ciudad de Camerún, Douala.
Es tristemente famosa por su alto nivel de criminalidad callejera, pero de mayor importancia económica para el país por ser sede de importantes empresas tanto nacionales como internacionales y por su puerto, principal entrada de mercancía para varios países de África Central.
En Edea, me desvío a lo largo del ancho río Sanaga siguiendo una pista de arena roja, atravesando interminables plantaciones de palmeras para la producción de aceite y caucho. Después de una hora y media me esperan en una piragua para dirigirme a las islas de Songo y Pongo que forman una reserva de chimpancés, víctimas de furtivos y tráfico clandestino.
En la isla mas grande, con una vegetación densa, se esconde hoy un grupo de nueve chimpancés, bajo la protección de una francesa y el gobierno camerunés, llevando una vida totalmente libre y salvaje, pero no autosuficiente. Una vez al día los colaboradores de la reserva les llevan una piragua llena de plátanos para asegurar su supervivencia. Los visitantes solamente pueden observar a este grupo desde el agua y a una distancia suficiente para la seguridad de los chimpancés y los humanos. En la otra isla, hay un grupo de siete chimpancés jóvenes que viven en semi-libertad. A estos jóvenes se les puede acompañar en sus paseos diarios.
Después de un día jugando rodeado de chimpancés, con la ropa destrozada por el juego, me dirijo a Kribi, el lugar de recreo más popular para los europeos que viven en Yaundé, capital de Camerún, o para los lugareños que se lo pueden permitir.
Vienen aquí sobre todo los fines de semana, ya que se encuentra a algo menos de tres horas solamente de la capital y es fácil entender porque es así. En Kribi se encuentran esas playas salvajes con arena blanca y palmeras de las que soñamos en Europa.
Por las mañanas los pescadores ofrecen a los turistas el pescado fresco y gambas recientemente sacadas del agua. Si no se dispone de medios para cocinar uno mismo, se puede pedir también a algún lugareño que te lo prepare.
En el mismo lugar se puede encontrar fácilmente a pescadores que ofrecen llevar al turista por siete euros en sus piraguas a las aldeas de los pigmeos.
Subimos el mismo río que desemboca en la cascada que cae directamente al mar. A lo largo se encuentran las cestas hechas de mimbre para captar gambas y otros crustáceos. Con lo que más pican, es con un cebo de sardina mojada en leche de coco. Así de exquisitas y exóticas saben.
Después de una hora remando contracorriente llegamos a una aldea pigmea de unas pocas chozas. Ahí nos recibe el jefe, de unos 42 años, pero con un aspecto de 20. Nos presenta a sus dos mujeres y sus niños. Comenta que en este momento de la visita los otros pigmeos de la aldea habían salido de caza, pero si quería hacer fotos podía hacerlas ahora posando él con su lanza que aparentemente tenía la punta con veneno. Las mujeres me piden tabaco.
Pronto me arrepentí de haberme embarcado a tal excursión, dándome cuenta del voyeurismo que estaba experimentando y practicando como turista en esta aldea «yendo a ver los pigmeos». Les deje la ropa y el jabón que había traído para ellos y me resistí a hacer fotos. Es justamente el turismo que quiero evitar.
OPINIÓN - 'OVERLANDER'
Overlander es como llaman a los viajeros que van como yo, en cualquier tipo de vehículo viajando de país en país y durante un largo periodo de tiempo. Solemos ser autosuficientes en lo que podamos, según las circunstancias y tipo de vehículo de cada uno: lugar para dormir, todo lo necesario para cocinar y hacer camping, ropa para diferentes climas, máxima documentación posible y mapas, aunque el mejor mapa y la última información del estado de las carreteras, países o lugares para cruzar fronteras y conseguir visados te los dan los lugareños o los propios overlanders.
No me he encontrado con muchos, ya que no hay mucha gente lo suficientemente loca y colgada como para viajar durante la época de lluvias por África. Los primeros que vi son unos holandeses que viajan en un enorme camión militar alemán DAF, habilitado y acondicionado como una auto-caravana, con ducha y WC. También un ciclista belga que va con lo puesto y salió hace más de cuatro meses y el único tramo que no ha hecho en su bicicleta fue al cruzar Nigeria, este sí que está colgado. Unos chicos suizos de 21 años que van en un Land Rover Defender de más años que yo y estos sí que van preparados con todo lo último y tecnología punta. Y por último, unos irlandeses en unas motos KTM que emprendieron su viaje en dirección a Ciudad del Cabo hace más de dos años y se quedaron en Nigeria unos siete meses y llevan en Limbé, aquí en Camerún, más de un año. Han montado un negocio de soluciones de informática con gente local a precios locales para empresas europeas. Se han alquilado una casa enorme a la orilla del mar e invitan a cualquier overlander que pasa por aquí a quedarse en ella.
Lo mejor son las amistades que haces de diferentes países, culturas y edades. Las típicas tertulias, casi siempre con una cerveza en la mano, consisten en contarnos nuestras experiencias en la carretera, intercambio de información, consejos, anécdotas y, sobre todo, cómo encontrar la mejor ruta e información para poder cruzar el Congo y la República Democrática del Congo.