Mujeres bailando en la celebración de una boda al norte de Congo.
Con facilidad hablamos de África, habitado por 1.000 millones de habitantes, como si se tratase de una zona homogénea, una entidad, un continente con una faceta única. Sin embargo, es el hogar de más de 3.000 etnias con sus culturas y religiones respectivas. También tendemos a hablar del Continente Negro hablando de África, yo mismo lo he hecho en crónicas anteriores, refiriéndome a la África Negra y África Blanca. Pero tanto la simplificación como la separación son ni obvias ni mucho menos etnográficamente correctas.
Mientras que en el oeste y centro viven los pueblos de tez oscura, en el norte, separados por la frontera natural que forman los desiertos del Sahara y Sehel, encontramos los pueblos de tez más clara. Provienen de los árabes que inmigraron durante las formaciones de los estados islámicos, al igual que los bereberes de la cordillera del Atlas y los Tuareg. Interesante son las migraciones más recientes que han traído a África libaneses, indios y muchos, muchos chinos. Estos últimos siendo los protagonistas en las construcciones de casas y carreteras, llevándose sobre todo los encargos estatales.
Después estamos también equivocados pensando que África se desborda por sobrepoblación. Efectivamente, Nigeria tiene casi 140 millones de habitantes, con 160 habitantes por km2. Pero por otro lado, Namibia, como ejemplo, tiene solamente dos millones de habitantes, resultando en una densidad de solamente 2.5 personas por kilómetro cuadrado. España tiene 90 habitantes por kilómetros cuadrado.
Otra opinión que se tiene de África es que se cree que no se puede encontrar nada, ni tecnológico, moda, electrónica o un simple gadget. Por el contrario, ves el último ordenador portátil en una cafetería conectado a Internet mediante wifi, en las capitales tiendas de moda de las firmas internacionales más prestigiosas o un simple móvil o mp3 de lo más actual. Siempre podrás encontrar cualquier cosa más tarde o más temprano a un precio u otro, según lo negocies.
Además, África no es solamente un continente en el que la naturaleza ocupa un lugar preferente, sino que es un continente virgen en el que destacamos numerosos ecosistemas diversos. Aquí hay desiertos, parajes de alta montaña, zonas arbustivas, selva tropical, todo ello dentro de sus diferentes regiones climáticas.
Tal y como lo he vivido yo, recorrer África es sin dudas una aventura apasionante para todos aquellos que aman la naturaleza. Disfrutar de su fauna y flora, de sus flores y plantas endémicas, así como de especies animales que sólo se pueden encontrar aquí, y sobre todo de sus pueblos. Es una experiencia única que deja huellas.