«Es muy importante sentir el calor de los hellineros»

G.G.
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«La felicidad de los adultos radica en no olvidarse de ser niños», asegura la escritora

«Es muy importante sentir el calor de los hellineros»

Sol Sánchez vive «a caballo» entre Hellín y Suiza, desde hace nueve años, y siguiendo fiel a sus raíces mantiene el contacto con la ciudad que le vio nacer, escribiendo artículos con mayor o menor frecuencia en medios locales y acaba de publicar su segundo libro  (Recuerdos al arrullo del invierno en Hellín),  «un  paseo por cada mes del año, narrando como lo vivíamos en los años 60, 70 y 80».
¿Háblenos del libro?
Es un libro abanderado por la sombra de Peter Pan, que nos recuerda como fuimos, sentimos y vivimos los niños de unas décadas atrás. Unas paginas que nos gritan la importancia de mantener aquella manera de mirar la vida, para no envejecer. Para no convertirnos en personas incapaces de cometer las locuras que nos mantienen vivos y nos alteran la piel.
El objetivo es no ser adultos atrapados en el país de nunca jamas que no nos permite soñar. Este segundo libro me ha abierto ventanas a rincones de nuestro Hellín en los que he descubierto el profundo amor con el que antes se vivía. A veces, yo pienso que de verdad sean letras encantadas y entre sus paginas se duerman los duendes.
¿Cuál ha sido el recorrido que ha tenido Cuentos al Calor del Otoño en Hellín, su primer trabajo?
Me siento muy satisfecha de la acogida que tuvo el libro anterior. Conseguí pagar los gastos de edición que ya es mucho. Pero lo más importante ha sido el calor que me ha sumado de la gente de mi pueblo, las relaciones humanas y la cercanía y ya son muchas las personas que empiezan a mirar a Hellín como un lugar encantado. 
¿Cómo es la vida en Suiza para una hellinera?
Realmente vivo a caballo entre Hellín y Suiza. Aquí tengo a toda mi familia y unas circunstancias personales que me hacen venir al pueblo cada mes o mes y medio. 
Afortunadamente la tecnología te hace estar muy cerca de los tuyos. Las distancias ya no albergan la soledad de antaño, en los que aquellos que vivían lejos disponían de tres minutos a la semana para hacer una conferencia telefónica, o la larga espera de una carta. Vivo en Suiza pero estoy muy cerca de todo lo que concierne a Hellín y a los hellineros que se encuentran en cualquier parte. 
¿Y cómo se vive desde la distancia toda la actualidad             local?
Bueno, decidí no hablar de nada que tenga que posicionarme a un lado o a otro de la política. Yo escribo e intento abrir los ojos de los hellineros para que nos convenzamos de que Hellín tiene recursos para que los hellineros puedan vivir en su tierra a través del turismo, por ejemplo. Pero para ello deben haber unos políticos que apuesten por invertir. Yo no tengo ideologías, tengo ideas que a veces confluyen con unos partidos y otras con otros. Pero si creo en personas a las que considero muy capacitadas para conseguir nobles objetivos.
¿Desde cuándo escribe?
Desde que era una niña. Siempre quise ser una escritora cuyas historias volaran hasta la mesita de noche de muchos lectores y conseguir transportarlos a otros lugares del tiempo y el corazón. 
Pero con los años desestimé ese sueño por la dificultad de poder conseguir que una editorial se fijara en mí. Alguien me dijo: «¿Y por qué no escribes sobre tu pueblo?». Y se me encendió una luz. Me volví loca. De pronto la musa de las letras se adueñó de mí y mis horas libres se convirtieron en páginas que llenar.