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El papel de la Fisioterapia en el Día Mundial del Dolor

Redacción
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Se estima que un 11% de la población padece de dolor crónico, siendo las mujeres de mediana y avanzada edad las que más lo sufren y con mayor intensidad

Un fisioterapeuta alivia el dolor de brazo de una mujer. - Foto: Coficam

El dolor entra en la vida de una persona y, en ocasiones, llega para quedarse. De día y de noche. No da tregua y llena de apatía la existencia, de incapacidades para ser y para hacer. Y cuando es crónico –no agudo y consecuencia de una patología o lesión con nombre propio– es realmente una enfermedad en sí mismo. Comienza entonces el peregrinar del paciente por médicos y unidades, el recorrido por asociaciones y las mil pruebas con tratamientos diferentes, incluidos el psicólogo y el psiquiatra. Algún efecto paliativo, pequeñas mejoras no decisivas o ni tan siquiera eso e, incluso, empeoramiento. Y el dolor crónico acompaña en cada paso y sigue y amenaza con no irse nunca. Y llega la incomprensión, la baja autoestima y más dolor"

Según la IASP (Asociación Internacional para el estudio del dolor), el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño tisular (real o potencial) o descrita en términos de dicho daño. El dolor crónico o dolor persistente, es aquel que persiste durante un período superior a 3 meses o más de un mes tras la resolución de la lesión aguda, pudiendo perturbar las actividades de la vida diaria de la persona, su estado anímico y, en definitiva, su calidad de vida. Las personas que lo sufren lo describen como un estado que te quita la felicidad o las ilusiones, siendo difícil convivir diariamente con dolor.

En España se estima que un 11% de la población padece dolor crónico, siendo las mujeres de mediana y avanzada edad quienes más lo sufren y con mayor intensidad, no estando exentos jóvenes y deportistas.

Tamién podemos afirmar que el dolor es la principal causa de más del 50% de las consultas de Atención Primaria. Según la OMS, el dolor es la mayor amenaza para la calidad de vida a nivel mundial, ya que conlleva importantes repercusiones clínicas con limitaciones de la vida diaria, interrupción de la vida social, incapacidad laboral e incremento de las depresiones.

Desde la Fisioterapia y desde los servicios de fisioterapia se ha venido realizando desde hace años un tratamiento de fisioterapia pasivo, en el cual los pacientes eran tratados con medios físicos entre 10 y 15 sesiones, de dolencias predominantemente crónicas, como las lumbalgias, cervicalgias, gonartrosis, coxalgias, etc. Pero de un tiempo a esta parte, se ha cambiado la visión y el abordaje del paciente desde un punto de vista más activo.

En las Unidades de Afrontamiento Activo del Dolor, como la existente en Castilla y León, apostaron por este cambio y siendo estas unidades dirigidas por fisioterapeutas, impartiendo sesiones formativas a pacientes con dolor crónico, seguidas de sesiones activas en donde los pacientes empiezan a moverse de nuevo. Se incentiva así el trabajo activo grupal con usuarios que padecen patologías similares a los que es el dolor crónico lo que les une. Este programa está dirigido a recuperar la funcionalidad y disminuir el dolor mediante estrategias que favorecen la neuroplasticidad y la neurogénesis.

"Este abordaje terapéutico contrasta con los tratamientos realizados hasta el momento, que se han basado en técnicas pasivas, fundamentalmente farmacológicas e invasivas", explica Federico Montero, fisioterapeuta, docente y creador de las Unidades de Estrategias de Afrontamiento Activo del Dolor.

Desde varias disciplinas sanitarias se está empezando hablar del término "empoderamiento del paciente" dejando atrás el modelo paternalista que ha dominado décadas anteriores. Los fisioterapeutas siempre hemos abanderado esta posición donde el paciente, con nuestra ayuda, es el protagonista en su recuperación a través del ejercicio terapéutico ya que está ampliamente evidenciado que el control motor no solo mejora los síntomas y la función, sino que provoca variaciones en el córtex cerebral, el cual es determinante para modificar la duración y características del dolor crónico.

Como fisioterapeutas es importante que, además de hacer comprender al paciente cómo funciona su dolor, conozca también los factores que pueden perpetuarlo y la importancia de los aspectos psicosociales. Se cree que el dolor crónico es para toda la vida, y no es así. Se puede salir. Y nosotros, los fisioterapeutas, jugamos un papel muy importante en la recuperación de nuestros pacientes, ya que somos los especialistas sanitarios que más sabemos cómo tratar el dolor y las diferentes patologías, a través del movimiento, que es nuestro principal medicamento, al tiempo que somos agentes de salud fomentando estilos de vida saludables.