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El Betis murió en la orilla

EFE
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El Eintrach de Fráncfort eliminado a los 'heliopolitanos' de los octavos de Liga Europa con un gol del argentino Guido Rodríguez en propia meta en el minuto 121 que igualaba el logrado por Borja Iglesias en el 90

El Betis murió en la orilla

El Betis empató a uno en el campo del Eintrach de Fráncfort y cayó eliminado en los octavos de la Liga Europa por un global de 3-2, tras perder en la ida por 1-2, un partido en el que murió en la orilla, pues forzó la prórroga en el minuto 90, pero sucumbió en el último suspiro con un gol en propia meta del argentino Guido Rodríguez.

Tras una mala primera mitad, el Betis reaccionó en la segunda y Borja Iglesias llevó la eliminatoria a la prórroga, pero en el último instante de este tiempo extra, en el que el gallego pudo sentenciar con un cabezazo al larguero en el 109, los alemanes igualaron en una falta sacada por el serbio Kostic que terminó en un autogol de Guido para acabar con las ilusiones de los béticos.

El equipo español no podía especular, se lo jugaba todo a una carta tras el 1-2 de la ida y, por ende, el chileno Manuel Pellegrini sacó un once ofensivo en el Estadio de Fráncfort, con las novedades de Joaquín y Aitor Ruibal en los extremos y el brasileño Willian José en punta, más Sergio Canales retrasado al medio campo.

El Betis murió en la orilla
El Betis murió en la orilla En el Eintracht, su técnico, el austriaco Oliver Glasner, confió en el mismo once que ganó hace una semana en el Villamarín y en la pasada jornada de la Bundesliga al Bochum, con una zaga de tres, un poblado centro del campo y un tridente atacante con el danés Jesper Lindstrom, el japonés Daichi Kamada y el colombiano Rafael Borré.

Los verdiblancos salieron con brío y queriendo amedrentar a los germanos, pero su intenso comienzo, con varios intentos de Joaquín por la derecha y alguna acción a balón parado, se diluyeron pronto, como una gaseosa con el paso del tiempo. Quizás, más que demérito del cuadro español, fue consecuencia de la solidez del Eintracht.

El equipo de Fráncfort manejó bien su mínima renta y, además, con una zaga muy segura, la potencia de su medio campo y la movilidad de sus puntas, defendió lejos de su área y creó peligro ante el luso Rui Silva, como en un tiro al larguero del joven Ansgar Knauff, completamente solo, al filo del primer cuarto de hora.

El Betis murió en la orilla
El Betis murió en la orilla El Betis, mientras, pecó de precipitación, perdió muchos balones a la hora de salir y, aunque lo intentó por ambas bandas, fue un trabajo baldío, sin una conexión imprescindible entre Joaquín, el francés Nabil Fekir y Canales, sus hombres clave en la creación.

Así, el Eintracht, muy solvente y dominador absoluto del centro del campo, nunca pasó apuros y, con las ideas más claras, fue más vertical, más directo, aunque quizás le ocurrió lo mismo que en la ida, pues dejó vivos a los de Pellegrini para la segunda mitad al no rentabilizar sus continuas llegadas, ninguna clarísima, pero todas inquietantes.

Un ejemplo claro fue un pase a Rafael Borré, que ya erró varias ocasiones en Sevilla y que, sololva, mandó fuera con todo a favor, aunque la acción fue anulada por un claro fuera de juego del colombiano.

En la reanudación, Pellegrini hizo cambios por el escaso empuje de su equipo en una discreta primera mitad y la lesión de Miranda, sustituido por el delantero Juanmi, con lo que Ruibal, como en los últimos partidos, pasó a jugar de improvisado lateral izquierdo.

El Betis salió fuerte en los diez primeros minutos, pero de nuevo fue evaporándose ante el potente sistema de contención del conjunto germano, que, además, siguió generando ocasiones en ataque con las incursiones del serbio Filip Kostic y del danés Lindstrom.

La emoción persistía por la corta renta del Eintracht, ya que un gol de los españoles hubiera forzado la prórroga, pero fueron los alemanes, muy poco exigidos atrás, los que estuvieron más cerca de solventar la eliminatoria en una falta directa que Kostic estrelló en la cruceta, demostrando el serbio, como en la ida, su talento y gran golpeo.

Ya con el luso William Carvalho y el mexicano Diego Lainez en el campo para intentar reactivarse, como con la posterior entrada de Borja Iglesias por Willian José, al Betis le faltó pausa y también claridad y criterio en su juego, pero, sobre todo, más remate para forzar una remontada que llegó, quizás, cuando menos se esperaba.

Fue en el minuto 90, en una acción de fe de Aitor Ruibal, quien robó un balón cerca del área, por la izquierda, la tocó hacia Fekir y el centro del francés lo remató a gol en el primer palo Borja Iglesias, sólo 12 minutos después de haber entrado al campo, para hacer el 0-1 y llevar la eliminatoria a la prórroga.

En este tiempo extra, la igualdad fue máxima, aunque el Betis, que se vio cerca de completar la gesta, pareció crecerse, mejoró mucho con los cambios y llevó más la iniciativa ante un Eintracht que acusó el golpe sufrido cuando ya acariciaba la clasificación.

Con ambos conjuntos muy justos de fuerzas, Glasner, técnico de los alemanes, refrescó a su equipo con el delantero neerlandés Sam Lammers y el medio Sebastian Rode, pero el Eintracht, igual que el Betis, ya no llegó con tanta facilidad.

Borja Iglesias estuvo a punto de sentenciar en el minuto 109, al cabecearó al larguero un centro de Lainez que había desviado un contrario, pero fueron los alemanes los que resolvieron en el último segundo en una falta de Kostic que dio en Guido Rodríguez y la metió en su portería al intentar despejar ante Hinteregger. Al final, un final cruel para el Betis y el pase para el Eintracht.