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Antonio García

Antonio García


Lecturas estivales (II)

11/07/2022

Se entiende que es un listado arbitrario, al gusto de quien lo compone, cuyo principal criterio es el de la actualidad -ediciones más o menos recientes- y el de la mezcla: no solo novelas, que, según Ferlosio, eran carnaza para las fieras, sino variedad en géneros y registros. A la literatura debe aplicarse la máxima de nuestras madres de que hay que comer de todo, y así podemos optar, en poesía, entre el coloquialismo con veta humorística de Víctor Botas (Las torres y las rosas) y el desamparo casi telegráfico de Idea Vilariño (Poesía completa). Tampoco falta el humor en las obras autobiográficas de la americana Nora Ephron (No me acuerdo de nada), más cerca literariamente de Groucho que de Woody Allen, o en el diario de Milena Busquets, cuyo título (Las palabras justas) es una declaración de principios. Lección esta, la de la síntesis, asimilada en los cuentos desolados de Carranque de los Ríos (De la vida del señor Etcétera), servidos por la editorial Renacimiento, siempre al quite de rescates arqueológicos. Cuentos, también completos, los del titánico Thomas Mann para compensar la liviandad de lo precedente. Y actualidad rabiosa la de la última novela de Rafael Reig (El río de ceniza), parodia, o no tanto, de una pandemia muy familiar, pues enfrentadas realidad y ficción no sabe uno distinguir cuál de las dos resulta más disparatada. A trasmano de la actualidad editorial, más cuentos, los de Ramón y Cajal, de título equívoco (Cuentos de vacaciones), demostrativos de que su genialidad literaria no iba a la zaga de la especulativa. Y para el final, una contraindicación: La mirada quieta, de Vargas Llosa, desmadejado acercamiento a Galdós que constituye una abrumadora confirmación de la chochez del peruano.