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«Sin duda, el movimiento coral infantil está muy vivo»

Antonio Díaz
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El salón de actos de la Diputación Provincial acogió ayer la última conferencia del ciclo anual de Aluex, con Juan Francisco Sanz Redondo, que hablo sobre Canto coral: evolución, análisis actual y retos en el siglo XXI

Juan Francisco Sanz Redondo - Foto: Marta Herreros

El salón de actos de la Diputación Provincial acogió ayer la última conferencia del ciclo anual de Aluex, con Juan Francisco Sanz Redondo, que hablo sobre Canto coral: evolución, análisis actual y retos en el siglo XXI. El músico, actualmente profesor de coro y repertorio en el Conservatorio Profesional de Música Tomás de Torrejón y Velasco, comentó a La Tribuna de Albacete diversos aspectos de su intervención en este ciclo.

Cierra el ciclo anual de la asociación Aluex.

Sí, en 2019 me invitaron a ofrecer una conferencia sobre Tomás de Torrejón y Velasco y fue una experiencia muy interesante. Para este curso propuse a Aluex, obviamente, hablar de algo con lo que me siento bastante identificado, la música coral. 

Presente siempre en la historia de la humanidad.

Desde que el ser humano existe. Todo es muy hipotético, pero está claro que el canto colectivo tiene que haber acompañado a la humanidad desde el principio, cantos tribales, pero a partir de que el cristianismo empezó, el canto es algo que ha acompañado, sobre todo a partir de la Edad Media, con los monjes y el canto gregoriano, probablemente la expresión más importante y posiblemente la única en mucho tiempo y con el Renacimiento llegó el culmen de la polifonía, pero todos los compositores relevantes, en mayor o menor mediad, han escrito obras para el  canto coral. 

¿El canto coral está presento en todo el mundo?

Sí, además, yo trabajo en un centro educativo, así ocurre. El todos los países del mundo, en alguna fase de aprendizaje de la música, la música coral debe estar presente.  

La pandemia cambió significativamente el canto.

Efectivamente. Hay que verlo en diferentes aspectos, por un lado está el canto coral amateur, que se ha resentido, con la pandemia pero ya desde 2008 con la crisis, salvo en aquellas autonomías donde el canto coral está muy cuidado, porque hay ciertos vínculos con el movimiento nacionalista, y están bastante apoyados, pero en el resto, me atrevería a decir que, sin llegar a recuperarnos de esa crisis, el Covid paralizó la actividad de todas las agrupaciones corales durante un tiempo y luego comenzó con miedo y dificultad. Hay agrupaciones corales que han paralizado completamente su actividad.  

¿En cuanto al canto profesional, cómo es la situación?

Se observan ciertos síntomas de estancamiento, porque no han surgido coros profesionales. Hay en Madrid, cuatro, otro en Valencia, uno y medio en Cataluña. Las orquestas  han creado y utilizado coros semiprofesionales. Se sacrifica la parte coral, no tanto la instrumental.  

¿Cómo ve el presente y futuro del canto?

Ya hoy en día, sin duda,  el movimiento coral infantil está muy vivo. Es asombroso cómo evoluciona el canto coral infantil y hay una gran cantidad de compositores que escriben para este tipo de coro, con obras mucho más adecuadas para estos niños, divertidas y entretenidas. Me parece una revolución  en ese aspecto la puesta en escena. En el coro hoy hay puesta en escena, no solo se colocan y cantan, hay movimiento, coreografía, percusión, lo  que lo convierte en un espectáculo muy interesante. De los grupos corales, el infantil es el más sostenible porque siempre hay un público fiel, los padres, las familias. Sobre los demás aspectos, aquel coro amateur que no se sepa organizar, en el sentido de crear una cantera, corales filiales, como en el fútbol base, trasladado al mundo coral. Los que trabajan de esa forma, consiguen mantenerse. 

¿Cuál es la situación a nivel local y provincial?

Los que estamos en centros educativos tenemos la suerte de tener alumnos todos los años que cursan la asignatura y podemos acceder a proyectos interesantes. Para eso tenemos también la orquesta del Superior y se pueden hacer proyectos sinfónicos corales. Ahora, en los coros amateur hay poca actividad, como si no hubiéramos creado un caldo de público que asista a los conciertos y se sienta identificado con esa actividad. A mí me preocupa porque no sé que evolución, tendrán o tendremos, estos grupos, aunque es verdad que la gente que canta en coros es maravillosa, con un compromiso impresionante, lo viven, que es lo que hace que se sostenga.