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La sequía y el calor

M.H. (SPC)
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Con una situación ya complicada de por sí por el encarecimiento de costes, los ganaderos y agricultores han tenido que lidiar con un clima muy extremo este verano. COAG analiza en un informe cómo se han visto afectadas las diferentes producciones

La sequía y el calor - Foto: Eugenio Gutierrez Martinez Eugenio Gutiérrez Martí

Aparte de las dificultades que tienen que afrontar día a día los agricultores y ganaderos en forma de encarecimiento de los costes de producción y precios bajos recibidos en origen, el clima tampoco se lo ha puesto fácil este año. En lo que llevamos que campaña agrícola se han producido múltiples eventos meteorológicos extremos que están provocando pérdidas productivas, reducción de rendimientos y, por tanto, de ingresos, así como incrementos de gastos para tratar de paliar los efectos de dichas situaciones. Hay que recordar las graves heladas de comienzos del mes de abril o la calima y el polvo sahariano, sin olvidarse de las lluvias persistentes, que generaron durante buena parte de la primavera múltiples daños en diversas zonas productoras. A esta situación, se deben sumar otros imprevistos como los incendios, que han afectado (y siguen afectando) a muchas zonas productivas, generando importantes pérdidas para agricultores y ganaderos.

Además, según el último informe del Observatorio Europeo de la Sequía, la UE se esta viendo afectada por unas temperaturas y una sequía extremas. Y lo peor es que la severa escasez de lluvias que aqueja a varias regiones de Europa desde principios de año continúa ampliándose y agravándose, pues las precipitaciones que se han registrado los últimos días de agosto no han conseguido aliviar la situación ni un ápice, más allá de haber beneficiado puntualmente a ciertos cultivos en determinadas zonas.

La competencia por los recursos hídricos es alta y, como consecuencia del invierno tan seco que se experimentó, ha comenzado antes de lo habitual esta campaña. Además, el estrés por  falta de agua y exceso de calor ha reducido el rendimiento y el potencial de los cultivos. Y hay que tener en cuenta que el suministro de agua puede verse comprometido en fechas cercanas.

La sequía y el calorLa sequía y el calor - Foto: Rosa BlancoPor si esto fuera poco, se pronostican condiciones más secas de lo normal para los próximos tres meses en grandes áreas de Europa. Estas condiciones cálidas y secas excepcionales en toda la UE significan que la producción de algunos cultivos, como el girasol, los cereales y el azúcar, estará «muy por debajo» de los niveles habituales, aunque no todos los cultivos o cabañas ganaderas se ven afectados de la misma manera. COAG, a través de un informe recientemente publicado, ha analizado las consecuencias de la falta de agua subsector por subsector.

En el caso de los regadíos, se han dado importantes restricciones, que ya se iniciaron hace varios meses, en las dotaciones de riego en determinadas cuencas hidrográficas, especialmente en el oeste peninsular (Duero, Guadiana y Guadalquivir). Esto ha condicionado los cultivos a sembrar e incluso su desarrollo, según la organización agraria. Y el tremendo calor de este verano ha agravado todavía más la situación. En los regadíos de esas cuencas no se han podido sembrar y regar los cultivos habituales, sino que ha habido que retirar tareas de riego o bien cambiar los cultivos por otros que necesitan menos agua, lo que está impactando en las producciones de verano. Por ejemplo, el arroz ha visto como su superficie caía un 90% en zonas como Extremadura (de 21.300 hectáreas el año pasado a las 2.100 de esta campaña) por las restricciones para el agua de riego. Además, sustituir el tomate para industria y poner en su lugar un girasol para sacarlo adelante con un poco de agua supone dejar sin funcionamiento a toda la industria de transformación y manipulado de tomate que hay detrás, con implicaciones importantes, aparte de que el rendimiento económico de uno y otro no tienen nada que ver.

En cuanto a los herbáceos, según COAG se puede hablar de una reducción del 25% de la producción (el Ministerio de Agricultura ha confirmado una merma del 23%) debido, en una parte importante, a la situación de sequía. Esto deriva en menores ingresos para las explotaciones, que verán alterado su equilibrio económico, dado el incremento de costes que se ha venido produciendo. Las decisiones sobre las siembras para la próxima campaña están quedando muy condicionadas y hay incertidumbre.

La sequía y el calorLa sequía y el calorPor lo que se refiere al olivar, se ha registrado una importante afectación en las producciones por la sequía y las fuertes olas de calor, especialmente en los secanos, en los que se espera muy poca cosecha (10-20% de una producción normal). Se contempla una posible recuperación en algunas zonas si hay buenas lluvias en otoño, pero hay pocas esperanzas para los secanos más duros. En general se está hablando de una producción por debajo del millón de toneladas, cuando nuestra media está en torno a 1,3 o 1,4 millones y hemos llegado a producir 1,8, explican desde COAG. Y la escasa agua de la que se dispone en las zonas de regadío ha requerido un gasto entre un 50% y un 75% mayor que otros años para poder usarla.

En el viñedo la situación de estrés hídrico y térmico ha afectado severamente a las producciones y se ha adelantado la cosecha entre 15 y 20 días (aunque con excepciones). Se están cosechando hace ya días variedades tempranas en Castilla-La Mancha o Extremadura, cuando lo normal es que fuera en septiembre, aseguran desde la organización agraria. Pero además la uva está muy afectada y caerá la producción y el rendimiento, hasta el punto de que COAG contempla la posibilidad de no alcanzar los 40 millones de hectolitros. A esto hay que sumar la situación de extrema sequía en otros países productores como Francia o Italia. Se genera una situación de costes no esperados para hacer frente a determinadas plagas que se agudizan con el calor (araña amarilla, por ejemplo), así como en una mayor necesidad de agua y riego, allá dónde se puede regar. Incluso se está produciendo un cierto desencanto por la situación de precios-costes que podría derivar en abandono y en no llevar a cabo las labores necesarias para sacar adelante la producción, advierten desde COAG.

Por lo que se refiere a frutas y hortalizas, en las zonas de regadío se ha producido una mayor necesidad de agua para riego, debido al elevado y continuado calor. Esto ha derivado en un mayor consumo energético. En algunas ocasiones, no ha habido disponibilidad para aportar dichos riegos, lo que ha generado reducciones en los rendimientos e incluso pérdida de cultivos. En frutos secos, a la importante caída productiva derivada de las heladas de abril que dejaron la previsión de cosecha un 30% inferior al año previo, hay que sumar las importantes pérdidas sobre los rendimientos que están generando la falta de lluvias y las severas olas de calor.

En los cultivos industriales ha habido una grave afectación por la falta de disponibilidad de agua para riego y las restricciones de las confederaciones hidrográficas. Es especialmente significativo el caso del tomate para industria, cuya superficie plantada ha caído un casi un 30% a nivel nacional, con reducciones superiores al 50% en la provincia de Sevilla y del 21% en Extremadura. Los rendimientos, además, han caído por falta de lluvias y daños por nematodos.

Ganadería.

En avicultura, los periodos más largos de elevado calor están afectando mucho al uso de energía necesaria para la refrigeración. También afecta a la conversión de pienso a carne (se necesita entre un 5% y un 8% más de pienso para llegar al mismo peso, un pienso que además se ha encarecido bastante), algo que afecta directamente a las liquidaciones. También se tarda más tiempo en llegar al peso requerido (de 42 a 45 días). En una nave media se podría cuantificar el sobrecoste en unos 1.250 euros adicionales sólo en pienso, asegura el informe de COAG.

La cunicultura también ha acusado la necesidad de refrigeración (para una nave de 3.000 madres, si se pagaban hasta hace un año 1.900 euros de media, ahora se llega a los 2.600 al mes de consumo energético, un 37% más). Los animales comen menos y llegan a pesos inferiores, por lo que se obtienen menores rendimientos (aunque en estos casos se habrá aportado menos pienso también).

En el caso de granjas de madres reproductoras de porcino se ha producido un sobrecoste en la necesidad de usar energía, si bien el impacto es limitado, dado que el 80% de las explotaciones tienen implantación de energías renovables. Además, si hay buena refrigeración el incremento diario de peso de los animales no debería notarse, aunque dado lo elevado del calor, incluso nocturno, se han alcanzado pesos menores al final de los ciclos (5-7 kilos menos por animal), lo que impacta en las liquidaciones percibidas. También se ha doblado la mortandad por elevado calor (hasta un 6%-7%), lo que repercute en los rendimientos e ingresos finales. En granjas de engorde, es habitual que no dispongan de refrigeración (hasta un 50% de las granjas), lo que ha supuesto mayores dificultades para que los animales comieran y desarrollaran su ciclo con normalidad. Este tipo de granjas, que no tienen implantación de renovables tan generalizada, van a tener que realizar inversiones para implantar refrigeración, lo que supone un gasto en inversión y un gasto corriente más por el uso de energía.

La apicultura ha sufrido una severa malnutrición de las colmenas por la falta de lluvias, al no haber alimento disponible, lo que ha llevado a complementar con alimentación, lo que implica un coste adicional. Se espera un 60-70% menos de cosecha, lo que derivará en menores ingresos. Se habla de una situación de supervivencia de las colmenas. A esto hay que añadir la dificultad de acceso a puntos de agua por parte de las abejas, lo que deriva en la necesidad de trasladar agua a las colmenas, con el consiguiente coste adicional en energía y mano de obra.

En el vacuno de carne también se ha producido un aumento del coste para aportar agua al ganado por falta de disponibilidad de los recursos habituales, lo que ha generado mayor gasto en energía y horas de mano de obra, explican desde COAG. Además, en algunos casos se han tenido que acometer inversiones para la construcción de pozos. Desde el punto de vista de la alimentación, también se están produciendo y se van a producir costes no habituales, entre otras cosas porque los cultivos de forraje han tenido un rendimiento peor a consecuencia de la sequía (entre un 40-75% menos). Esta situación se repercutirá en unos meses porque esta materia prima está subiendo. Los animales se están comiendo los pastos que se tendrían que comer más adelante.

Los ganaderos de ovino y caprino de carne han dispuesto de menos pasto en el campo y eso supone un encarecimiento en la alimentación. Había pastos en primavera pero a finales de mayo ya estaban secos. Se podría cuantificar el sobrecoste en alimentación en torno a un 20-25%. También está habiendo dificultad para suministrar agua, lo que supone un mayor gasto, además de la imposibilidad de llevar el ganado a determinados pastos porque no tienen acceso al punto de agua.

Por último, en el caso del sector lácteo la sequía ha afectado mucho a los pastos, tanto en las cosechas de maíz, como en los ensilados, que han descendido a la mitad, lo que afectará en una mayor necesidad de comprar alimento externo, generando un sobrecoste.

 

Mesa de la sequía el día 5.

El Ministerio de Agricultura ha convocado al grupo de trabajo de la Mesa de la Sequía, creado en la reunión del pasado 4 de marzo, el 5 de septiembre para evaluar la incidencia de la sequía en el sector agrario. A este grupo de trabajo técnico, configurado como una red de intercambio de información y propuestas, y que ha estado activo estas últimas semanas, asistirán representantes de los ministerios de Agricultura y de Transición Ecológica, así como de las comunidades autónomas, además de las organizaciones profesionales agrarias, cooperativas agroalimentarias y comunidades de regantes. El objetivo de esta reunión, que ya avanzó la semana pasada el ministro de Agricultura, Luis Planas, es continuar con el seguimiento, iniciado tras la reunión de la mesa de la sequía en marzo, y analizar la evolución climática, su incidencia en cultivos y ganado, así como el estado de las reservas de agua. En el encuentro está previsto que se intercambie información sobre las medias puestas en marcha en el Real Decreto-ley 4/2022, de 15 de marzo, como el aplazamiento de cuotas de la Seguridad Social o la reducción del número mínimo de jornadas reales cotizadas para acceder al subsidio por desempleo.