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Rafael Torres

FIRMA SINDICADA

Rafael Torres

Periodista y escritor


Andalucía se la juega

16/06/2022

La ambición en política puede ser legítima, pero hay una ambición, así en la política como en la vida misma, que solo conduce a la frustración, la de pretender ser otro, otro distinto al que se es. Por eso a Juan Manuel Moreno Bonilla, "Juanma", le puede salir inasumiblemente caro el haber ido de Emmanuel Macron en la campaña de las elecciones andaluzas: le ha faltado el pequeño detalle, para completar el disfraz, de liderar la oposición a la extrema derecha.

Moreno Bonilla, al que no le gustan los líos, se ha enredado él solo en uno muy grande, el de la posibilidad no negada de unir su destino, comprometiendo gravemente el de Andalucía, a Vox. Tarde se ha dado cuenta de que el personaje de referencia, el derechista Macron que en la segunda vuelta de las presidenciales de Francia supo captar el conjunto del voto demócrata, le venía grande. Es cierto que la mitad de los votantes del PP, o las tres cuartas partes, no ve con malos ojos un futuro gobierno andaluz a pachas con la extrema derecha, ¡con Olona!, pero también lo es que por eso mismo tenía que haber hecho Moreno Bonilla una intensa labor de pedagogía política entre los suyos, adversa a condescender con el extremismo más oscuro y ademocrático, y no la ha hecho.

Al inicio de la campaña electoral, "Juanma" gozaba ya de la vida muelle que le anticipaban los sondeos, que, de otra parte, parecían confirmar su cuco acierto de situar la cita con las urnas en veranito, en un jubilar espacio pospandémico de sol, playa y ferias que invitaba al Carpe Diem, o, cuando menos, a cualquier cosa menos a asistir a mítines o a ir el domingo 19 al colegio. Se ve que quería soslayar que lo que le anticipaban los sondeos no era exactamente su victoria de calle, sin despeinarse, sino la de Vox. Demasiado tarde ha comprendido que esa victoria de/con Vox sería su derrota y, lo que es infinitamente más grave aunque no sé hasta qué punto le importa, la de Andalucía.

A última hora, el PP parece haberse puesto las pilas y lucha por lograr ese "diputado extra" por provincia que le liberaría del dogal de Vox. Las cosas en Castilla y León, los primeros estragos allí de la ultraderecha y la muerte política sin honor de Mañueco, parecen haberle puesto los pies cerca de la tierra. Pero no en la tierra. Para ello, Moreno Bonilla tendría que haber completado su imitación de Macron negándose a la posibilidad de casarse a la antigua, sin divorcio posible, con Vox.