Guadalajara, a rebufo de Madrid

Belen Monge
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Alcaldes como el de Guadalajara, Azuqueca, Cabanillas y Mondéjar ven las relaciones sociolaborales con Madrid como una fuente de contagio, al igual que las reuniones sociales, familiares y las barbacoas

Guadalajara, a rebufo de Madrid - Foto: Javier Pozo

Inquietud e incertidumbre en los cuatro municipios de la provincia de Guadalajara en los que Sanidad ha aplicado medidas especiales para controlar la expansión de la pandemia. Si bien en Marchamalo se levantaban esta semana las restricciones, a las impuestas en Guadalajara, Azuqueca de Henares y  Mondéjar la pasada semana se une ahora Cabanillas del Campo. Se trata en todos los casos de localidades que limitan de una u otra forma con la vecina comunidad de Madrid, en tres de los casos por el Corredor del Henares.
El último dato de Sanidad desvelando que más del 70 por ciento de los pacientes hospitalizados por Covid en Castilla-La Mancha provienen de las provincias que más relación directa tienen con Madrid deja muy clara la influencia que tienen los datos epidemiológicos de la vecina comunidad en la provincia alcarreña. Las relaciones sociolaborales son un fleedback continuo. Son miles los estudiantes y trabajadores que se mueven a lo largo de este corredor, al igual que hay un elevadísimo número de madrileños que tienen casa de descanso en tierras alcarreñas.
Los datos de la pandemia hacían saltar las alarmas y ninguno de los alcaldes de estas localidades se cuestiona lo más mínimo la influencia de Madrid en el Corredor de Guadalajara, donde las medidas aplicadas se basan en parte en dichas relaciones sociolaborales.
El Guadalajara, que afronta ahora el ecuador del plazo de 14 días de aplicación de restricciones, su alcalde, Alberto Rojo, sabe que «la intensa relación sociolaboral» con la vecina comunidad ha influido en las medidas impuestas porque «estamos dentro de un Corredor por el que se mueven muchos guadalajareños».  Está seguro de que también en Madrid se intenta hacer bien pero «hay más gente y el control es más complejo».  Rojo no cree que ahora toque echar pulsos sino ser responsables y esperar a ver si se consigue reducir los niveles epidemiológicos. No sabe si se prorrogarán las medidas hasta los 28 días pero subraya el «comportamiento excepcional» de los guadalajareños durante las no fiestas.
En Cabanillas, donde habrá unas 40 personas confirmadas de Covid. Su alcalde, José García Salinas, se muestra convencido de que las limitaciones impuestas se adoptan como prevención al estar la situación «muy complicada» en Madrid. Aquí viven muchos pilotos y controladores aéreos que se trasladan a diario, afirma Salinas. Lo que tiene claro es que si bien esto ha podido influir en los contagios, también se ha debido a la celebración de fiesta, barbacoas y reuniones de amigos y familiares en los propios domicilios. No cree que se vuelva a un confinamiento como el de marzo pero considera que sería más efectivo imponer «medidas comunes» para todo el Corredor hasta hacer «un cordón sanitario en el que vayamos todos a una».
Por su parte, el regidor de Azuqueca, José Luis Blanco, coincide en que afecta la cercanía con Madrid pero recuerdo que hasta ahora esto ha beneficiado económicamente al municipio y pide colaboración entre las administraciones para reducir la curva y cumplir «a rajatabla». Mientras, José Luis Vega, alcalde de Mondéjar, prefiere que las medidas restrictivas se apliquen 28 días para asegurar el freno al Covid y al igual que los otros regidores, atribuye el incremento de casos a las relaciones con Madrid y a los contactos sociales.