Rendidos a Ana Belén

M. Sierra
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La actriz recibe el Premio Corral de Comedias en una gala que pone el acento en el poder de la cultura

Rendidos a Ana Belén

Con un solemne minuto de silencio arrancó  el Premio Corral a Ana Belén, Un galardón que hasta el cielo amenazante de lluvia, respetó. Entre las ausencias, una especialmente importante para la actriz, la del director y escenógrafo Miguel Narros, al que ella sin embargo sintió cerca y al que dedicó un cachito de este premio que ella recibió emocionada, y que dedicó a todos los que «en este tiempo nos han protegido».
El minuto de silencio estaba lleno de contenido y agradecimiento, para aquellos que han luchado por el COVID, para aquellos que se fueron. Le dio forma el director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro en el discurso inicial, en el que tiró de don Quijote para hablar de un futuro mejor: «Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo».
García, que lamentó esos teatros vacíos que ha traído la pandemia, presentó Almagro como «milagro teatral», como «símbolo de lo que podemos construir  juntos». Un «refugio teñido de azul manchego para aquellos que, en palabras de María de Zayas, precisan de buscar lugar en que aliviar los males».
Rendidos a Ana BelénRendidos a Ana BelénDe la laudatio se encargó el director y amigo Vicente Molina Foix, al que le resultó difícil «no irse por las ramas». Para evitarlo se centró en la «Belén escénica» y más concretamente en la «Belén clásica», de la que enumeró algunos de los montajes más destacados con Miguel Narros, José Carlos Plaza y el mismísimo William Layton. Para ensalzar después su constante trabajo y tenacidad para poner en marcha cada montaje, desde su pequeño papel como la Ofelia de Hamlet, hasta hoy. Un largo currículum que Foix cerró contando una anécdota, su encuentro con aquella locura que hubo en un pasado de ponerles «a todas sus hijas  el nombre de Ana Belén», el nombre artístico de aquella mujer que se llamaba Pilar Cuesta.
Música y teatro no faltaron sobre el escenario del Palacio de los Oviedo, convertido por exigencias de la COVID, en el lugar ideal para  la entrega de este premio con el que arranca cada año el Festival. Manuela Velasco interpretó unos versos de La hija del Aire, que puso en escena Ana Belén en Almagro en 1981. Iván Melón Lewis le puso melodía a la noche, una melodía muy Ana. Y su «hermana» María Barranco, que elogió sus ganas de de aprender.
Tampoco faltó la parte institucional del actor. La actriz estuvo acompañada por el alcalde circunstancial, Jesús Santacruz, quien invitó a seguir luchando contra la pandemia pero con la cultura « a la cabeza». Y en esa línea habló el presidente de la Diputación, José Manuel Caballero, quien reconoció como «osado», y  «valiente» poner en marcha este Festival.
Rendidos a Ana BelénRendidos a Ana BelénLa consejera de Cultura, Rosana Rodríguez habló de la importancia de los clásicos y de tener un escenario como el festival para mantenerlos vivos. Destacó la necesidad que tiene el público de teatro y por eso subrayó como necesario levantar ese telón a pesar del COVID.
El último en hablar fue el ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribe, quien destacó la importancia «de que después lo pasados estemos aquí».  No hizo anuncios pero elogió a la galardonada «a una persona de carne y hueso que nos ha iluminado muchas veces pero también recordar unos valores». Por eso, dijo, tenemos el deber moral de reflexionar sobre lo sucedido».