Óscar Cardo vio truncado su sueño

Redacción
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El montañero albacetense tuvo que abandonar la ascensión del Everest aquejado del 'mal de altura'

Óscar Cardo se despide de sus compañeros antes de ser evacuado a un hospital. - Foto: Diego Martínez.

Se acabó la ascensión al Everest para Óscar Cardo, al menos esta temporada invernal. El bombero albaceteño tuvo que ser evacuado en helicóptero desde el Campo 2 para ingresar en un hospital de Katmandú. Para tranquilidad de familiares, amigos y el resto de la comunidad montañera, su vida no corre peligro, aunque en los últimos dos días ha sufrido un calvario. Distintas dolencias provocadas por el mal  del altura dejaron noqueado al alpinista castellanomanchego, que no le quedó otra alternativa que perder altura de la manera más rápida posible para evitar un edema pulmonar o cerebral que, sin lugar a dudas, hubiese puesto en peligro su vida de forma inminente.
El propio Óscar Cardo narraba hace unas horas la odisea desde una habitación del hospital de Katmandú. «Me encontraba en pleno estado de forma, subía y bajaba sin apenas cansancio excesivo, grabando vídeos y haciendo fotos con normalidad, incluso adelantando a los sherpas en algunos tramos, iba como un cohete y disfrutando como nunca de la montaña. Álex Txikon me comentaba que habíamos hecho un récord para llegar al Valle del Silencio, en apenas cuatro horas nos habíamos desplazado allí desde el Campo Base a pesar de no contar con los puentes que se ponen sobre las grietas en verano», explicó. «Llegó un momento en el que empecé a encontrarme mal, tenía molestias por el pecho, por el vientre, me dolían los riñones, notaba cansancio y como si algo me estrujase por dentro. Hubo un momento en el que me quedé tirado en la nieve retorcido de dolor y sin apenas fuerzas para continuar, mis compañeros avisaron al helicóptero pero el aparato no podía llegar a esa altura, era muy tarde y el viento no aconsejaba vuelos tan alto, y además se echó la noche encima y pasé un velada horrible, retorcido en la tienda y sin posibilidad de moverme para perder altura», aseguró. Cardo prosiguió así su narración: «Álex Txikon y el resto de compañeros estaban realmente preocupados y temiendo lo peor, así que comenzaron a preparar una evacuación en condiciones extremas. El doctor Antonio Cid, médico de urgencias en el 112, nos fue tranquilizando desde España y dando las primeras indicaciones, y además tuvimos la fortuna de contar con el único piloto de Katmandú que es capaz de meter el helicóptero ahí arriba, casi a 7.000 metros de altura, y además con buenas condiciones meteorológicas para volar. En un rato pasé de estar en condiciones extremas a ocupar una cama en el hospital donde me están sometiendo a todo tipo de pruebas». Sobre las posibilidades de incorporarse a la montaña junto a Álex Txikon y el resto de la expedición, Óscar Cardo afirmó con contundencia: «Imposible, olvidado totalmente, no puedo someter mi cuerpo a esas condiciones de nuevo cuando aún no he iniciado la recuperación, tanto los médicos de España como los de Nepal me han dicho que me olvide, es lo más sensato y razonable, el cuerpo ya me ha dado un palo gordo y no hay que tentar a la suerte. Es una pena, iba muy fuerte y con unas ganas terribles, pero no puedo someter a mis órganos internos a ese nuevo estrés que provoca esa altura sin el uso de oxígeno. En un par de días estaré de nuevo en casa. Otro año será». (MÁS INFORMACIÓN EN LA EDICIÓN IMPRESA)