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La política ya no seduce a Artur Mas

SPC-Agencias
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El expresident del Govern, que sembró la semilla de la secesión tras fracasar con el 'cupo catalán', asevera que no hay hueco para él en el panorama público ydescarta entrar a formar parte del nuevo Centrem

El político del PDeCat estuvo cinco años dirigiendo la región - Foto: SUSANA VERA

Artur Mas vio cumplido su sueño de ser president en diciembre de 2010, un mes después de que CiU ganara las elecciones autonómicas en Cataluña. Estuvo cinco años en la Generalitat, pero su idilio se rompió en 2012 al no lograr arrancar al presidente del Gobierno, entonces Mariano Rajoy, un pacto fiscal para la región que, con su llegada «iniciaba su transición nacional», decía en su discurso de investidura. A partir de aquel momento, abrazó la bandera de la ruptura dejando un legado envenenado que culminaría en 2017, ya con él fuera del Govern, en el referéndum ilegal del 1-0.

La resaca de sus años de Gobierno sigue dando hoy dolores de cabeza, pero el expresidente ya está muy lejos de seguir interesado en la política activa y no parece estar dispuesto a caer en las tentaciones que le llegan para formar parte de lo público. Así, esta semana rechazaba la idea de entrar en Centrem, la nueva marca política que impulsa la exsecretaria del PDeCAT Àngels Chacón, ni de ninguna otra formación: «Mi decisión es alejarme de los partidos y subrayar cada vez más mi perfil institucional como expresidente del país», zanja.

«Mientras el PDeCAT exista, seré militante, por coherencia con mi trayectoria de 30 años en CDC. Pero la decisión es no formar parte de ningún otro partido político en el futuro», apostilla.

También niega que vaya a presentarse a la Alcaldía de la Ciudad Condal: «Otra cosa es que me gustaría mucho que Barcelona cogiera un aire diferente del que tiene, lo deseo como ciudadano barcelonés que soy, pero eso no quiere decir implicarme como político».

Pese a no querer formar parte la política, sí que entra en el análisis de lo político y mantiene que «la responsabilidad de la disgregación del mundo convergente no es solo» de los partidos que nacieron tras la disolución de Convergència, sino de todos los que participaron en él.

También mirando al pasado  considera que la refundación de Convergencia «es evidente que no salió bien, la realidad lo demuestra», y que una parte de quienes formaron parte de ella está en Junts, pero no toda, ante lo que lamentó la desunión de este espacio. A su juicio, el centro político en Cataluña se ha disgregado también, y «las tres primeras fuerzas del Parlament, PSC, ERC y Junts, intentan hacerse con este espacio central, pero no lo logran».

A pesar de su desvinculación en la actualidad del mundo político, lo que sí es cierto es que decisiones que tomó durante su mandato, no solo afectaron a la región y al país, también lo hicieron a su bolsillo. De hecho, tiene un piso embargado por el Tribunal de Cuentas desde hace cuatro años por los gastos por el proceso independentista y «si no aceptan los avales de la Generalitat», seguirá así hasta tres años más.

En clave actual, Mas se muestra favorable al diálogo entre la Generalitat y el Gobierno, pero insiste en que «una cosa es eso y otra convertirse en un vendedor de humo o en un iluso pensando que solo porque haya una mesa de diálogo ya se abre un mundo nuevo que nos traerá una solución». No es la primera vez que se muestra escéptico ante este tipo de reuniones porque considera que el referéndum nunca se pondrá encima de la mesa, pero él... poco se juega ya en ello.

 

Críticas a ERC

En esta etapa provecta, Mas aprovecha para decir lo que quiere y ajusta cuentas con ERC, de quien critica la forma de hacer política cuando él estaba al frente del Govern. «Si ERC, a partir de 2012, cuando arranca el proceso soberanista, hubiera tenido una actitud como la que tiene ahora, las cosas habrían ido de forma muy diferente».

Esa actitud que tiene ahora, la pondrá sobre la mesa el actual president de la Generalitat, Pere Aragonès, que protagonizará una conferencia el 14 de febrero para «marcar los retos de futuro» de Cataluña, coincidiendo con el primer aniversario de la mayoría independentista «del 52 por ciento» que hizo posible su investidura.

Esa convocatoria llegará en pleno compás de espera sobre cuándo se producirá la siguiente reunión de la mesa de negociación entre el Estado y la Generalitat, en el marco de la estrategia de diálogo impulsada por Sánchez, pero Artur Mas ya solo lo verá desde su retiro político.