«La catarata es la causa de ceguera más común en el mundo»

Ana Martínez
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«África y la cooperación enganchan muchísimo, es algo que no puedo dejar de hacer»

José Ramón Villada. - Foto: Rubén Serrallé

La Sociedad China de Oftalmología le acaba de mostrar su admiración más absoluta, no tanto por su trayectoria profesional como por su contribución humanitaria desde hace 26 años, primero desde Medicus Mundi, años después a través de Stop Ceguera. En todo este tiempo, el doctor José Ramón Villada Casaponsa y su equipo ha devuelto la vista a más de 5.000 personas ciegas de países en desarrollo, una labor altruista que acaba de tener su recompensa en forma de premio.
Que un gigante mundial de la Oftalmología reconozca su trayectoria no ocurre todos los días.
Fue una sorpresa, no esperaba nada, de hecho, lo recogió otra persona por mí. A China viajé siete u ocho veces para hacer bastantes actividades en muchos hospitales y desde hace año y medio viajo con más frecuencia. Poco a poco han ido conociendo que trabajamos en países en desarrollo a través de Stop Ceguera, los años que llevamos allí, lo que hacemos y han querido premiar esta labor.
¿Por qué su acercamiento a China?
La clínica Baviera la compró el grupo chino Aier Eye. Es el más grande del mundo, con 360 clínicas distribuidas en Europa, Estados Unidos y China. Es el gran gigante de la Oftalmología mundial. En abril del pasado año me invitaron a conocerlos y a partir de ahí se han sucedido mis visitas a hospitales, conferencias, he pasado consulta... En cualquier caso no es una conexión casual, es porque mi jefe es el gran chino de la Oftalmología.
Estando en la cuna de la medicina tradicional, resulta curioso que en el ámbito de la Oftalmología miren hacia Europa.
La medicina tradicional china sigue funcionando y tiene sus pacientes. Pero están en una explosión económica brutal con un consumismo muy grande y ven la figura de Europa y de Estados Unidos como algo superior. Esto es más incultura del pueblo que realidad. Tecnológicamente, los chinos están súper avanzados, tienen todo en todas las clínicas. Y en conocimiento diría que están un poquito por debajo de nosotros, pero porque solo hablan chino y eso les afecta. La cultura anglosajona es la que manda en Medicina y que no sepan leer en inglés les hace quedarse un poco más retrasados en el tema clínico, pero en el quirúrgico son auténticos fenómenos.
¿Qué tipo de diferencia destacaría entre China y España, por ejemplo?
En España, un cirujano que opere mucho puede llegar a las 10 cirugías al día. Allí operan 40 o 50. Tienen una práctica brutal, no paran de trabajar, son increíbles y por eso son muy buenos cirujanos.
¿Va a aprender o a enseñar?
Teóricamente voy a enseñar, pero aprendo mucho. A ellos no les hace falta conocer más y yo veo cosas que me sirven mucho para mis conocimientos. Esto también me ha servido para cambiar mi concepto de China. Al ir allí me he dado cuenta de que es un país muy avanzado.
¿Detecta mucho contraste entre la República Popular China y los países africanos donde ejerce su labor más humanitaria?
Totalmente. Aunque China también tenga una parte del país menos desarrollada, hay unas diferencias enormes con las posibilidades de los países africanos. Los chinos son conscientes de ello, son muy solidarios, y se han ofrecido para venir con nosotros a operar a África y apoyar tecnológicamente el proyecto.
¿Cuál es el origen de Stop Ceguera?
Surgió por casualidad, en un momento en el que vivía en Inglaterra y me volví a Albacete. Entré en una exposición solidaria de fotografías sobre personas que estaban en África, conocí al presidente de Medicus Mundi y le comenté mi inquietud sobre este tipo de proyectos. Dos meses después estaba en un avión rumbo a Burkina Faso para ver las posibilidades de empezar a trabajar allí y cuatro meses más tarde estábamos haciendo la primera campaña. Esto fue en 1993 y en 1997 fundamos Stop Ceguera para centrarnos exclusivamente en la Oftalmología.