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Pozohondo, la influencia de las pedanías

A.M.
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El campo y la industria son los pilares de Pozohondo, un municipio innovador en nuevas tecnologías y con un parque inmobiliario muy competitivo

Molino antiguo que se encuentra ubicado en el Calvario. - Foto: R.S.

Pozohondo no se entiende sin sus pedanías, especialmente Nava de Abajo, que cobra especial relevancia debido al número de personas que la habitan. También Los Pocicos, conocido en medio mundo por la excelente calidad de su pan.

De los 1.300 habitantes que están poblando en la actualidad el término municipal, alrededor de 500 se encuentran en Nava de Abajo, y otra parte importante en Los Pocicos, de ahí que ambas pedanías tengas mucha importancia para el Ayuntamiento pozohondero. No en vano, la mayoría de servicios públicos que están a disposición de los vecinos de Pozohondo se repiten en la Nava, como cariñosamente se le conoce en la provincia de Albacete.

Es el caso de la biblioteca, una en Pozohondo, otra en Nava de Abajo; y de los centros de internet, con los que ocurre lo mismo. Al igual que los estancos. Mientras en Pozohondo abren sus puertas tres supermercados, otro lo hace en Nava de Abajo, mientras que Los Pocicos presume de panaderías. Cinco establecimientos hosteleros se pueden disfrutar en Pozohondo, dos en Navas de Abajo.

Es decir, que tanto Navas de Abajo como Los Pocicos, a pesar de tener la condición de pedanías, cuentan con una importante población empadronada y de residentes que, para mayor valor, «es muy dinámica». Así lo entiende Andrés Pérez Chamorro, el coordinador del centro de internet de Pozohondo, un granadino de nacimiento que llegó hace 14 años a la localidad para trabajar como técnico municipal, y que reside en Albacete, «por motivos familiares».

Sin embargo, Andrés Pérez Chamorro, que trabaja en horario de mañana y tarde, se conoce al dedillo el término municipal y a sus gentes. Por eso asegura con rotundidad que en los pueblos no hay tiempo para el aburrimiento, dado que ofrecen todo tipo de actividades lúdicas, formativas, culturales y festivas para pasar la tarde. Así, nombra la programación de las bibliotecas, los talleres y cursos que organiza la Universidad Popular y el programa Sepap-MejoraT para mejorar la capacidad cognitiva de las personas mayores. «Y por las mañana, quien no trabaja porque está jubilado tiene su campo, su corral, el café con los amigos, la tertulia en la plaza...», relata Andrés, que menciona el Parque del Quijote, donde se encuentran las pistas de petanca y una zona de juegos infantiles.

Pozohondo cuenta con un pabellón polideportivo y un club de deportes, un auditorio para arte escénico y musical y un colegio rural agrupado con un centenar de alumnos, también procedentes de las pedanías, así como una guardería con una decena de infantes.

Además, cuenta con servicio farmacéutico, un consultorio médico, tanatorio y una vivienda tutelada para personas mayores en Pozohondo, a modo de hogar activo, un recurso que también se encuentra en Nava de Arriba, Nava de Abajo y Los Pocicos aunque, según Andrés, se encuentran inactivas. En su entramado urbano se localizan también tienda de zapatillas, óptica, cafeterías y dos entidades bancarias. El centro neurálgico de Pozohondo se conoce como la plaza de la Fuente de los Leones. Desde ella se divisa la iglesia parroquial de San Juan Bautista, patrón de la localidad, un templo del que no se conoce exactamente su origen, aunque está confirmado que pertenece al siglo XVII. La parroquia, que ha sufrido numerosas reformas a lo largo de los siglos, conserva en la actualidad muy poco de su antigua estructura, concretamente la cúpula y la bóveda. Esto a pesar de que el retablo del altar mayor, además de estar separado del resto de la iglesia por una verja de hierro, tenían un gran valor artístico. Igualmente, en sus orígenes, la iglesia contaba con camarines donde descansaban tallas de gran valor, destacando una Purísima de Salzillo.

De gran valor histórico está considerada, por otra parte, la iglesia de Los Pocicos, gracias a unos frescos que se descubrieron en época contemporánea.

En las proximidades del templo se localiza la Casa Consistorial, sede de los servicios municipales en los que se encuentra el despacho de los trabajadores sociales, el juez de paz, el centro de la mujer y el Ayuntamiento.

El casco urbano de Pozohondo es sencillo y humilde. Su parque inmobiliario cuenta con muchas viviendas a la venta que, según Andrés Pérez, se están empezando a comprar desde la pandemia, dado que «mucha gente, tanto la que es de aquí como la que nada tiene que ver, han decidido venirse a vivir en el pueblo» y, sobre todo, a pedanías como Los Pocicos y Nava de Abajo, donde la vivienda de segunda mano tiene «precios muy competitivos». Porque para este técnico en Internet, Pozohondo tiene su fuerte en el campo y en un significativo tejido industrial «con mucho movimiento», dedicado a sectores tan diversos como la confección, la fabricación de hielo y granizados, recauchutados, talleres mecánicos, de carpintería metálica... Empresas familiares todas ellas que funcionan de forma muy activa gracias a los clientes que mantienen en la capital albacetense, también a los vecinos de Pozohondo y a las contrataciones que reciben desde el Ayuntamiento.

 «El empleo se encuentra básicamente en la agricultura, aquí quien busque trabajo lo puede encontrar gracias a un cultivo muy variado», afirma este trabajador del Ayuntamiento pozohondero.

Desde que Andrés Pérez se acercó y descubrió la pequeña España rural, tiene claro qué le faltan a los pueblos para que no se sigan deshabitando: «Hace falta una oferta educativa reglada, en el momento en el que los jóvenes salen del pueblo a estudiar a las capitales, se rompe el vínculo». En el caso de Pozohondo, el alumnado que pasa a Secundaria viaja diariamente al instituto Albasit de la capital.

 Gracias a las pedanías, se puede afirmar que el calendario lúdico festivo pozohondero es bastante intenso. Las más importantes se celebran el 24 de junio por San Juan Bautista, fiestas grandes del municipio que se desarrollan en el Calvario, con una importante e imprescindible participación de las peñas. No menos importante son las fiestas de San Antonio de Padua, el 13 de junio, en Nava de Arriba y Los Pocicos, así como la Virgen Niña en El Campillo o la Virgen del Rosario, el primer domingo de octubre, en Pozohondo.

Otro acontecimiento del que se sienten muy orgullosos los pozohonderos es la representación del Prendimiento de Jesús que tiene lugar durante Semana Santa, en el que participa un buen número de vecinos.

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