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«En el libro hablamos de cómo adiestrar la imaginación»

A.D.
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Ya está en las librerías Cómo se cuenta una historia, de Eloy M. Cebrián. El novelista comentó a La Tribuna de Albacete cómo se gestó esta obra, que recoge su trabajo en el taller de escritura narrativa.

Eloy M. Cebrián, escritor. - Foto: Rubén Serrallé

Ya está en las librerías Cómo se cuenta una historia, de Eloy M. Cebrián. El novelista comentó a La Tribuna de Albacete cómo se gestó esta obra, que recoge su trabajo en el taller de escritura narrativa.  

¿Cómo se cuenta una historia?

Vamos a ver. El aprendizaje de la escritura es largo, de todos los tipos de escritura, pero sobre todo de la narrativa, novelas y cuentos. Se aprende con muchas lecturas, con años de práctica y con muchos fracasos, lo que pasa es que hay sistemas para agilizar el proceso, puntos con los que te puedes guiar.

El taller literario es uno de los recursos más útiles, porque hay alguien que te orienta, que ha recorrido ese camino antes que tú y te dice el terreno que hay que recorrer. Luego, un auxiliar muy bueno, es un manual de escritura y he intentado  combinar las dos cosas, un taller literario, dentro de un manual de escritura, para que Cómo se cuenta una historia contenga la experiencia de estos años que he estado enseñando a contar historias.  

¿Que se pueden contar de diversas formas?

Claro, se pueden contar de muchas maneras, lo que pasa es que no todas funcionan y no todas son válidas. Lo que intento con el libro es guiar al lector que quiere seguir este camino que llevo recorriendo bastante tiempo y enseñarle algunos atajos y trucos del oficio, mostrando  cómo se pueden conseguir resultados en menos tiempo, soslayando los errores más habituales.  

Hoy, con la autopublicación,  escribir una novela está alcance de todo el mundo...

Una novela o lo que haga falta. Novela, un libro de cuentos, unas memorias. Una cosa es que llegar al formato libro hoy en día sea muy sencillo, que lo es, todo esto se ha abaratado una barbaridad, pero otra cosa es que esos libros merezcan la pena e interesen a alguien, además de la familia y el círculo más cercano del autor. Se trata de enseñar a la gente a escribir con calidad, con exigencia y profesionalidad. 

Lo del talento es otra cosa, porque hay gente que, de forma natural, es más brillante, pero hay cosas que todo el mundo puede aprender  para mejorar muchísimo su forma de escribir cualquiera que sea el tipo de escritura.  

¿Lo más importante es tener una buena historia para contar?

De eso también se trata en el libro, de las ideas. Las historias no nacen formadas de una, de sopetón. Se van desarrollando como un árbol, de una pequeña semilla puede salir Crimen y castigo. Entonces, en el libro hablamos de cómo adiestrar la imaginación y jugar con las ideas para que surja esa chispa de creación que termine en una historia completa. Intento llevar al aspirante a escritor  a través de todos los pasos de la creación y, por supuesto,  a través de la parte técnica, que es otra cuestión, pero todas esas cosas se pueden aprender. 

Veo por ahí manuales de escritura y me descojono con los títulos: Escribe tu novela en un mes o Conviértete en escritor con 250 palabras, madre mía, ya ves, eso no te da ni para la letra de un  reguetón. No se trata de eso, Cómo se cuenta una historia es un libro ameno, pero también complejo, porque es completo y se refiere a todas las partes del proceso  sin ocultar las dificultades. Una cosa es acompañar a la gente y animarla y otra cosa es decirle que puede hacer una novela con la gorra. Intento dejar muy claro que esto es una cuestión de esfuerzo, trabajo y dedicación. Además, esfuerzo solitario, que es el más complicado. 

¿Cuál es la parte más difícil de la historia, el desenlace?

Todo es muy complejo. Sí que hay una serie de normas que tienes que respetar si quieres que la historia funcione y el lector se vea obligado a pasar una página tras otra. Entonces, se pueden apuntar bastantes directrices y, para mí, la parte más complicada es el final, es en lo que falla la mayoría de la gente, incluyéndome yo en varias ocasiones. Por eso, lo que aconsejo es que muchas veces, lo mejor es empezar la novela por el final. Hay muchos autores que escriben las últimas páginas palabra por palabra, antes de iniciar la novela propiamente dicha, de tal maneras que sepas claramente dónde quieres llegar antes de ponerte  con el principio. El final es fundamental, es la impresión que le queda a la gente cuando acaba el libro. Muchas veces juzgamos un libro por el final, aunque por supuesto, lo más complicado es lo que viene después de escribirlo, que es publicarlo, eso es ya un milagro. 

¿Hay algún género que sea más complicado?

Creo que no. Incluso los que se consideran más populares, hay buenos y malos libros. No creo que por cultivar un género u otro seas mejor o peor escritor, ya que si eres un buen escritor, tienes cosas que contar y una experiencia del mundo que trasladar a tu historia y tus personajes, se puede hacer a través de cualquier género y todos tienen su dificultad, aunque los hay que precisan mucha documentación, mucho trabajo de estudio previo, por ejemplo, la novela histórica. 

¿Qué es lo que más demandan los escritores, lo más complicado?

Cada uno llega con sus necesidades, incluso piden cosas muy técnicas, por ejemplo, cómo se puntúa un diálogo, que es muy importante en narrativa, casi como las líneas de una partitura. También te piden que los acompañes en el proceso de contar una historia y eso, se puede enseñar, igual que a construir una trama que tenga interés y hay muchas preguntas de estilo, claro. 

¿Con el manual, tendrá el lector pautas para seguir el camino o es indispensable participar en un taller presencial?

Pienso que sí, con esa idea lo he escrito, porque sí se explica cómo adquirir las herramientas que le van a permitir poner sus ideas negro sobre blanco y convertirlas en una historia. Claro, tener un profesor que te lea, siempre es importante, incluso  después de leer este libro una persona puede pensar que asistir a un taller literario o un club de escritura es una buena idea. Yo lo pienso usar como manual de texto para mis talleres de escritura, porque lo que cuento está en el libro.