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Una venganza como declaración de amor

Charo Barrios
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Paul Pen publica 'La metamorfosis infinita', una novela sobre un crimen atroz y una represalia en la que el lector es conducido a simpatizar con personajes de una muy dudosa moralidad

Una venganza como declaración de amor

Parece Paul Pen un nombre de pluma. Pero no. Nuestro autor nació en Madrid y es hijo de dos extranjeros, una mexicana y un holandés que se instalaron en España a formar una familia. «De mi parte neerlandesa es de donde viene mi nombre extranjero, que no es un seudónimo», confiesa esbozando una sincera sonrisa. Sus muchos lectores (son legión como lo acreditan sus ventas y sus cifras de followers en las redes sociales) ya lo sabían, pero parecía oportuno precisarlo. 

Ya que hablamos de nombres, digamos que la protagonista de su última novela, La metamorfosis infinita (HarperCollins), se llama Alegría, nombre importantísimo en la obra no solo por su evidente significado optimista como contrapunto a una historia terriblemente triste, sino por otra serie de razones que prefiere no desvelar este joven literato. 

Y es que resulta sumamente difícil avanzar sin destripar el argumento. «Significa muchísimas cosas para el personaje», se sincera este escritor y guionista de 42 años que fue considerado Nuevo Talento Fnac 2011 tras la publicación de su primera novela, El aviso (RBA), debut considerado como «sobresaliente» por un periódico de tirada nacional. 

El argumento de esta obra parece sacado de las páginas de sucesos: violaciones, manadas... Lo que le impulsa, dice el autor, no es la parte más desalmada o espantosa de las historias, sino la más emotiva y tierna. En este caso, la del suceso en el que Alegría pierde la vida es, para él, lo menos relevante. Y es que como dice su madre, «morirse es lo menos importante que mi hija hizo en su vida». 

Una de las primeras cosas que Pen decidió cuando empezó a trabajar en esta novela es que la historia la iba a contar la madre de una chica que había sido víctima de una terrible y brutal agresión sexual. «Es algo que me planteo a menudo cuando vemos crímenes reales de estas características: ¿cómo se supera algo así? ¿Cuántas ganas tendrán los familiares de esas víctimas de tomarse la justicia por su mano?», se pregunta. Y es desde esa rabia infinita, desde ese dolor descarnado, desde ese sentimiento tan salvaje del ojo por ojo y diente por diente, desde donde empieza a contar una historia de venganza que acaba siendo también un manifiesto de amor de esa madre hacia su hija, ya que Alegría tiene una historia digna de ser contada.

Hemos mencionado ya la palabra manada. Paul sabe que erradicar el odio, la irracionalidad y el salvajismo de algunos es una tarea complicada, aunque tiene claro que ellos son únicamente la excepción, la minoría. Prefiere pensar entonces que «lo que prolifera y aumenta es el rechazo de la sociedad a este tipo de agresiones, que, en general, mejoramos como sociedad y que el deseo rotundo y mayoritario es el de acabar con ella y tener tolerancia cero con cualquier tipo de agresión». 

Vuelve, además, sobre un tema que le es querido, el de la culpa, el castigo, lo justo... Le interesan mucho los infiernos personales y, sobre todo, las situaciones en las que alguien hace el mal movido por el amor; que hace algo terrible convencido de que sus razones son nobles. Le atrae explorar esas zonas grises morales, desafiar al lector llevándole a empatizar con personajes que toman decisiones éticamente cuestionables.

De alguna manera, la novela es una profesión de fe en el poder de la literatura, la convicción de que leer un libro nos puede ilustrar ante injusticias que ni siquiera conocemos, y nos puede mostrar realidades que nos son ajenas pero que son tan válidas e importantes como todas las demás. «Una gran parte de la obra también pretende mostrar una de esas realidades», recalca.

Hablando de mostrar, Pen es también guionista, y sus libros suelen quedar muy cinematográficos, porque es muy visual a la hora de describir y porque sus historias parecen dividirse en escenas muy claras, pero aquí ha hecho un viaje mucho más interior. Un viaje en el que nos embarcamos cuando atisbamos el fin de la pandemia, ese tiempo anómalo en el que nos hemos refugiado en los libros. Le preguntamos si cree que esta vuelta a los libros será duradera: «Duradera, no, ¡infinita! Los libros nunca se han ido y no se irán a ningún sitio».

En cine

Por otra parte, casi todas las novelas de Paul Pen se han adaptado a la gran pantalla o están en proceso de hacerlo. La película El aviso, dirigida por Daniel Calparsoro y protagonizada por Raúl Arévalo, Belén Cuesta y Hugo Arbués, se estrenó en 2018. Este año se podrá ver en cines La casa entre los cactus, con Ariadna Gil, Daniel Grao y Ricardo Gómez, aunque no hay una fecha fija.