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Serrano cortó dos orejas y un rabo en Munera

Redacción
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El diestro albacetense estuvo acompañado en la salida en hombros por Juan Manuel Munera, que paseó dos apéndices, y Escribano, con otras dos

Serrano muestra las dos orejas y el rabo de su primer enemigo. - Foto: ALCOLEA

El diestro albacetense Sergio Serrano fue el triunfador de la corrida mixta celebrada en la plaza de toros de Munera, con motivo de las fiestas de la localidad, tras pasear los máximos trofeos del primero de sus dos enemigos, un astado de la ganadería de Conde de Mayalde que fue premiado con la vuelta al ruedo, en un festejo en el que  el rejoneador Juan Manuel Munera cortó una oreja de cada una de sus enemigos y el diestro Manuel Escribano, también con raíces albacetenses, también paseó un apéndice de cada uno de sus enemigos ante un público que casi llenó los tendidos del coso munerense.

Sergio Serrano, ante sus paisanos, cuajó una gran faena al primero de su lote, un toro con clase y entrega al que el albacetense le cuajó por ambos pitones, dentro de una actuación muy completa y variada, donde dejó patente el gran momento que atraviesa. El segundo de su lote, el que cerró plaza, fue un astado más deslucido y el diestro albacetense también cuajó una buena faena, pero falló con los aceros y no consiguió trofeo alguno.

Con esta actuación, Serrano completó la decena de festejos en la presente temporada, con un balance claramente positivo y en el que suma al apartado numérico las dos orejas y el rabo cortados ayer, siendo uno de los diestros de mayor proyección en estos momentos.

El otro diestro que actuó a pie fue Manuel Escribano, quien paseó unas oreja de cada uno de sus  astados tras dos faenas de buen corte, que le valieron también para abrir la puerta grande de la plaza de toros de Munera.

El rejoneador villarrobledense Juan Manuel Munera cortó una oreja de cada uno de sus enemigos, de la ganadería de El Canario, tras dos faenas intensas y en las que hizo vibrar a los espectadores en dos distintos tercios con sus monturas, pero no estuvo demasiado certero con los rejones de muerte, que le privaron de un triunfo mayor.