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«La novela negra permite dar voz a los invisibles»

Antonio Díaz
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Librería Popular acogió la presentación de La novela La forja de una rebelde, con presencia de sus autores, Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Los escritores comentaron a La Tribuna de Albacete las singularidades de esta obra

Noemí Trujillo y Lorenzo Silva. - Foto: José Miguel Esparcia

Librería Popular acogió la presentación de La novela La forja de una rebelde, con presencia de sus autores, Lorenzo Silva y Noemí Trujillo. Los escritores comentaron a La Tribuna de Albacete las singularidades de esta obra, el segundo caso de la serie de Manuela Mauri, no solo una novela negra, también un homenaje a la lectura. 

La experiencia no es nueva, ¿cómo fue esa escritura a cuatro manos de la segunda novela de la serie?

Noemí Trujillo. Es la quinta vez que escribimos juntos, llevamos ya 10 años. Es la segunda entrega de la serie de Manuela Mauri, con una peculiaridad, cuando empezamos a pensar en los temas de la novela, estábamos confinados los dos juntos en casa, cosa que no había sucedido, por lo que el proceso de escritura fue completamente diferente. 

Lorenzo Silva. Es como todo lo que tiene que ve con la literatura, vas un poco por aproximaciones sucesivas, vas, mejorando. Cuando Noemí yo escribimos la primera novela juntos, yo había escrito unas cuentas y ella también. Es un proceso que, con el tiempo, vas depurando, sobre todo, vas conociendo a la otra persona como escritora y eso permite que lo diseñes mejor. Es importante lo que hablas antes de escribir la primera línea. Luego, la cuestión es que cada uno asuma su parte y al cabo de cinco libros, ya lo sabes bastante bien.   

¿Estamos ante la novela negra de la pandemia?

Noemí Trujillo. Hay que matizar un poco. Yo quería que la pandemia estuviera presente, había muchos motivos. Uno de ellos, algo que caracteriza a la literatura de Lorenzo, la serie de Bevilacqua y Chamorro, la verosimilitud con el tiempo histórico, las novelas van sucediendo en tiempo real y se va retratando la España que tenemos y eso lo habíamos importado a la serie de Manuela Mauri y por lo tanto tenía que estar presente la pandemia porque era el escenario que habíamos vivido todos. Tenían muchas  connotaciones que nos interesaba trabajar. El crecimiento del odio, del racismo, de la violencia de género han sido consecuencia directa de la pandemia, que los ha hacho explotar, así que era un escenario muy rico para contarlo literariamente.

Lorenzo Silva. Yo no lo diría de una manera tan categórica. Estamos ante una novela que cuenta un crimen cuya investigación sucede en la pandemia. No es una novela sobre la pandemia, cuenta cómo sigue la vida durante la pandemia, de quienes se ven envueltos en un crimen y sus consecuencias y de quienes lo tuvieron que investigar, que también los hubo. Lo investigaron, lo resolvieron y les pasaron unas cuantas cosas a los personajes. El libro no intenta un análisis profundo de la pandemia, sino dar un testimonio de lo que fueron ciertas vivencias, quizá también para que no se nos olviden. Hay una serie, no de enseñanzas ni lecciones, pero sí experiencias que conviene no olvidar.   

No es solo la investigación de un crimen, la novela negra,  ¿propicia una radiografía, una fotografía social en este caso?

Noemí Trujillo. Exactamente es un género muy dinámico. Otra cosa que le pedí es que hiciésemos un homenaje a Arturo Barea, en el título y después está en el libro varias veces. Arturo Barea fue un exiliado e hizo muchas colaboraciones en radio antes de partir de España. Daba voz a los refugiados, a los invisibles y creo que la novela negra permite dar voz a los invisibles. Muchos contextos complicados que podemos pasar a la literatura para hacer que el lector reflexione sobre ellos.

Lorenzo Silva. Sí, porque al final, las historias de crímenes, lo quiera o no el autor, se  convierten en una mirada sobre la psicología social y del individuo porque, finalmente, de ahí vienen los crímenes, de desajustes de individuos en ese tejido social que viven. A mí me resulta muy difícil concebir una historia de crímenes que simplemente sea un acertijo, un enigma, la lectura de unas pistas por parte de una mente muy ingeniosa. En esta historia, como en la pandemia, afloraron cuestiones como diferencias generacionales de la sociedad española. Eso está en la investigación y en la propia casa de la investigadora, que tiene un momento conflictivo en la relación con sus hijos.  

También un homenaje literario.

Noemí Trujillo. No, eso es marca de la casa, que la literatura esté muy presente. En el primer libro el homenaje fue a Primo Levi y Si esto es un hombre, por lo que titulamos Si esto es una mujer. Primo Levi es una víctima del nazismo y en este segundo libro el testigo lo toma Arturo Barea, una víctima del franquismo. Por las características de este libro, con la pandemia casi un personaje más, para mí era importante hacerle un pequeño homenaje a todos los libros que hemos leído durante la pandemia, por lo que recoge otros muchos homenajes literarios que se va a encontrar el lector.

Lorenzo Silva. La serie de Manuela ya empezó con un homenaje a Primo Levi. Aquí hay un homenaje a Arturo Barea, del primer tercio del siglo en España, un testimonio personal de alguien que siente ese impulso de rebeldía, tiene que encauzarlo y convertirlo en algo constructivo, la creación literaria. En esta novela hay unos cuantos rebeldes, empezando por la propia protagonista y, digamos, tienen el desafío de encontrar algo que hacer con su rebeldía que le sirva para abrirle el camino y no tomar el rumbo del precipicio. 

¿Habrá un tercer caso?

Noemí Trujillo. Pues en nuestra cabeza está. Estamos pensando cómo continuar con el personaje, con la protagonista, con un tema que nos interesa mucho tratar y que enlazará con el primer libro nuevamente y hemos pensado en el homenaje literario que queremos hacer. Comenzaremos a trabajar en breve. 

Lorenzo Silva. En este momento nosotros ya lo tenemos bastante claro en la cabeza ya, la escribiremos y confiamos en que nos lo publicarán y alguien lo leerá, pero sí, se puede decir que la tenemos ya armada, no para ahora, porque estamos metidos en otras cosas.