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Javier López-Galiacho

Javier López-Galiacho


Un conductor de primera

30/08/2022

A los antiguos salesianos de Albacete se nos ha muerto don Joaquín, el conductor del autobús del colegio que nos recogía camino de aquel prestigioso centro educativo y más tarde nos devolvía a nuestras casas. Han pasado más de 45 años de aquellos trayectos y al comunicar la muerte de don Joaquín a los viejos compañeros se ha generado un sentimiento común de nostalgia y de tristeza por su pérdida. Don Joaquín, en su oficio, tenía la autoridad conferida por los padres Salesianos, pero además poseía aquella autoritas de que hablaban los romanos, ganada por su talla humana. Don Joaquín, al que se comportaba incorrectamente, lo bajaba del autobús y le daba igual su apellido o los cientos de metros que le separaban de su casa. Me imagino la que le hubieran montado hoy si baja a un niño gamberro del autobús. De copiloto de don Joaquín iba el veterano palentino padre Absalón, devoto absoluto de la Virgen María Auxiliadora, patrona de los Salesianos. El día más feliz de don Joaquín fue cuando los padres le cambiaron el viejo autobús marca Barreiros, por uno flamante que estrenamos viajando de excursión a Madrid y a Toledo. Y se enternecía, moviendo aquel palillo entre sus dientes, cuando los niños le cantábamos en plena ruta eso de «para ser conductor de primera, acelera, acelera». Con su muerte, otro tallo se ha cortado al rosal de la infancia. Mi pésame a sus hijos Juan Bosco, Joaquín y Ana y a su viuda Benedicta. Se nos ha ido un ser humano, un conductor, de primera.

ARCHIVADO EN: Albacete, Toledo, Madrid