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José María Arenas volvió a los ruedos

Antonio Díaz
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El matador de toros albacetense volvió a enfundarse el traje de luces y se reencontró con el toro en la plaza de Munera, su localidad natal

Un momento de la actuación de José María Arenas, el sábado en la plaza de toros de Munera. - Foto: Alcolea

El sábado, el matador albacetense José María Arenas, volvía a enfundarse el traje de luces, tras cinco años alejado de los ruedos, por distintos motivos, reencontrándose con el toro y con la afición, que le compensó su actitud casi llenando la plaza de toros de Munera, agradeciendo el torero esa acogida brindando una buena tarde de toros. El propio torero habla con La Tribuna de Albacete comentando las sensaciones vividas.

«Fue un día especial, me hacía mucha ilusión y se dio todo muy bien en una tarde muy buena y el público acompañó con un casi lleno en la plaza y la corrida salió bastante buena para los tres toreros, aunque el lote de Molina fue el peor con diferencia, pero hubo gran disposición por parte de los tres y por supuesto por mí. Muy contento e ilusionado por como transcurrió la tarde pues el primero creo que fue el toro soñado, ya que tras tanto tiempo sin torear, fue el toro ideal para la reaparición, con muy buenas hechuras y ya desde el principio le vi la buena condición, que humillaba mucho, se desplazaba con temple, en fin, como digo, el toro ideal para disfrutar».

Con permiso de los otros dos toreros, Arenas metió mucha gente en la plaza. «Es una de las alegrías que me llevo, ya que después de cinco años sin torear, llegar a tu pueblo, con el handicap que ello supone. Manuel Amador me dijo, solo te pido dos cosas que te prepares bien y que llenes la plaza y creo que se cumplió, un éxito para todos. Quiero desde aquí dar las gracias a Manuel Amador, porque desde el primer momento que hablé con él, se quedó un poco sorprendido, porque al llevar tanto tiempo sin torear era un compromiso para él, pero apostó desde el primer momento y decidió ir hacia delante. Además ha hecho mucho por la pasa, porque a pesar de que Munera es un pueblo de tradición taurina, hay que cuidarla, y la gestión que está haciendo hay que valorarla, por lo que repito mi agradecimiento, como torero y como amigo, por lo que le deseo todo lo mejor a nivel profesional y personal».

Años sin torear. Muchos años sin torear. «Esto está muy difícil y las cosas no iban saliendo como uno quiere en los últimos años de profesión. Es muy sacrificado, muy duro y hay que estar al cien por cien para torear y dedicarse en cuerpo y alma y por circunstancias de la vida, tuve que buscar las cosas para poder vivir, encontré a una gran mujer, me casé, tuve a la niña, lo más grande que tengo en el mundo y claro, uno tiene que sacar la casa para delante y monté mi negocio, por lo que tuve que dejar a un lado el toro, ya que antes era mañana, tarde y noche al toro. Decidí dedicarme a la familia y a la casa con mi negocio y lo fui dejando un poco de lado, además vino el Covid y todo se endureció mucho más. Una vez pasó la pesadilla, yo me encontraba fuerte e ilusionado y me apetecía torear en mi pueblo, con mi gente y sobre todo, que mi hija me viera torear».

Continuidad o punto y aparte. «La verdad es que no lo he pensado. Me hacía ilusión torear en mi plaza, salió todo de maravilla, disfrutamos todos y no me he planteado lo que haré, pero sabemos que esto está muy difícil y hay que ser realista, porque torear cuesta mucho dinero y defender lo tuyo cuesta más todavía. Ojalá y hubiese llegado un apoderado que te dijera, este invierno a prepararse y el año que viene a torear 40 corridas de toros, pero eso es tan probable como que te toque la lotería. Quiero también dar las gracias a todos los que me han apoyado, Ayuntamiento de Munera, familia, amigos y compañeros».