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El petróleo atisba su fin

Carlos Cuesta (SPC)
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La demanda del crudo alcanzará su pico máximo en el mundo entre 2025 y 2027 debido al incremento de la penetración de la movilidad eléctrica, lo que marca el ocaso del mineral fósil

El petróleo atisba su fin

Desde hace varias décadas se viene especulando con el final del consumo del petróleo en la economía mundial. Sin embargo, van pasando los años y las necesidades energéticas siguen creciendo a un ritmo muy superior a los desarrollos en fuentes sostenibles y retrasando una muerte que, si bien aún no tiene fecha de caducidad, sí parece que la demanda global de crudo alcanzará su pico entre 2025 y 2027 debido al incremento de la penetración de la movilidad eléctrica.

Los economistas aseguran que el relevo del oro negro como fuente energética la darán las renovables que, según el informe Global Energy Perspective 2022 elaborado por la consultora McKinsey & Company, se triplicarán de aquí a 2050, pasando a representar el 50% en la generación de electricidad mundial en 2030 y entre el 80% y el 90% en 2050.

En esta línea, el informe señala que la utilización de hidrógeno crecerá entre cuatro y seis veces más de aquí a 2050, «impulsada principalmente por el transporte por carretera, el marítimo y la aviación», y se calcula que representará el 10% del uso mundial de energía en este nuevo horizonte energético.

Las diferencias que el dominio de la energía ha tenido entre los distintos países ha marcado históricamente el liderazgo de las economías más potentes que son quienes más invierten en renovables y en tecnologías de descarbonización.

Aunque no hay un consenso claro de cómo se va a realizar la transición final a fuentes sostenibles, sí hay datos importantes que constatan que el petróleo tiene los días contados. Así, por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) habla de prohibir la venta de vehículos de combustión interna a partir de 2035. Incluso, la AIE estima que el consumo de carburantes fósiles estaría en los 24 millones de barriles al día para 2050. Un descenso drástico, pero que evidencia que el mundo seguiría usando crudo en su tejido productivo.

A pesar de que las petroleras son vistas como una especie de empresas apestadas, con una etiqueta contaminadora que las desvaloriza en el mercado, sin embargo, su potencial en el mix energético aún es muy importante y, aunque se espera reducir, seguiría siendo la principal fuente a corto y medio plazo.

Uno de los principales argumentos que apuestan por acelerar el uso de fórmulas menos contaminantes es que energías como la solar o la eólica también se han visto impactadas por el desarrollo tecnológico y la optimización de la cadena de suministro que ha permitido que los costes de producción fotovoltaica se hayan reducido a la mitad, mientras que los de la eólica han disminuido en casi un tercio. Como consecuencia, el 61% de las nuevas instalaciones renovables ya tienen un precio mucho más económico y asequible que las que ofrecen las de combustibles fósiles.

El objetivo de cero emisiones no será fácil mientras los países más contaminantes como China, India, Rusia o EEUU no se adhieran plenamente a los compromisos de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

La carrera que comenzó en 1997 con la aprobación del Protocolo de Kioto o el Acuerdo de París adoptado en 2015 no ha logrado concienciar a todos los Estados para que se sumen al pacto de recortes de sus emisiones de gases. La suma de todas esas reducciones debe ser suficiente para que se cumpla el principal objetivo: que el aumento de la temperatura media del planeta este siglo no supere los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales y en la medida de lo posible que no llegue a los 1,5 grados. 

Inversiones

Para los expertos, además de voluntad política, es necesaria una decidida apuesta en inversiones en todos los sectores y que las regulaciones que exigen una mayor proporción de energías renovables, o combustibles sostenibles, den el soporte necesario para estimular esta modernización en el corto plazo con el fin de que el tejido productivo adopte nuevas fórmulas de producción respetuosas con el medio ambiente.

Asimismo, según las previsiones que maneja el Ejecutivo de España, las capitalizaciones que se harán en energía renovable en los próximos años crearán entre 107.000 y 135.000 empleos anuales en 2030; las dedicadas al ahorro y eficiencia energética, entre 56.000 y 100.000; y las de redes y electrificación, unos 46.000. Se trata de un cambio de modelo sin precedentes en el que el petróleo ha entrado en desuso y solo es cuestión de tiempo su desaparición definitiva.