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Juan L. Hernández Piqueras

Juan L. Hernández Piqueras


Meloni

29/09/2022

Tal vez no es algo como para ponerse a temblar, pero si nos atenemos a la historia no parece que el triunfo de la ultraderecha italiana que representa Giorgia Meloni sea una muy buena noticia. Buena o mala, en cualquier caso, lo que es indiscutible es el rotundo triunfo de esta política romana que ha sabido llegar a un amplio sector del electorado, desesperanzado con otras opciones políticas cuyo declive es evidente y en concreto con unas izquierdas incapaces de conectar con ese electorado que le ha dado la espalda, cansados de que el único argumento para que se les vote es el de la amenaza en ciernes de que viene la derecha. Pues bueno, la derecha, incluida la ultra, ya ha llegado al poder y la izquierda también tiene su parte de culpa en ello.
 Ante lo ocurrido en el país vecino, bueno sería que por aquí algunos pusieran sus barbas a remojar. De hecho, el triunfo de Meloni en Italia ya ha conseguido en muy pocos días titulares a cientos y páginas y más páginas en la prensa española ya sea de papel o en los digitales de las redes, y llama la atención, o quizá no tanto, la sensible acogida que buena parte de la prensa conservadora ha dispensado al éxito de esa ultraderecha e incluso que se desprenda en sus elogiosas teorías el modelo a seguir con una Meloni a la española capaz de conquistar la Moncloa como la italiana ha hecho con el Palazzo Chigi en la Piazza Colonna, para lo cual se perfilan dos contornos muy bien retratados: Díaz Ayuso y Macarena Olona. Ocurre, sin embargo, que Vox ha descolgado a Olona, porque está endiosada, dicen, mientras que en el PP, no lo dicen, pero cada vez son más los que piensan que Ayuso se ha ido endiosando.