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«La arquitectura ha pasado a ser escultura»

A.G.
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«La jubilación está bien, pero creo que debe ser activa siempre y eso es también lo que representa Aluex», aseguraba el conferenciante del ciclo 'La voz de la experiencia'

Antonio Peiró. - Foto: Arturo Pérez

La Asociación de Alumnos de la Universidad de la Experiencia continuó ayer con su ciclo de conferencias en el salón de actos de la Diputación, donde el arquitecto Antonio Peiró Amo ofreció una charla con el título Arquitectura y escultura, ¿artes complementarias?.

¿Cómo afrontó la preparación de esta conferencia para Aluex?

La planteé pensando el tipo de público que formamos los alumnos de la Universidad de la Experiencia, que tenemos  mucha edad y también cierto nivel intelectual, con lo que resulta fácil quedar bien.

Mi objetivo era explicar mi profesión, que es la de arquitecto, en relación con mi vocación o afición más fuerte, que es la escultura.

Llego a unas conclusiones personales, que no académicas, porque esto no era una tesis doctoral sino una charla-conferencia de alguien que tiene precisamente eso, experiencia.

¿En qué aspectos analiza esa relación entre las dos artes?

Lo dividí en cuatro apartados, comenzando con mi experiencia personal de lo que es Albacete desde que yo empecé a trabajar, en los años 70, hasta ahora. 

Después, traté de definir qué es escultura y qué es arquitectura, explicar la evolución histórica de ambas y acabar con una visión contemporánea de su relación.

Da la impresión de que ambas disciplinas comenzaron muy unidas, en el mundo clásico, y luego cada una siguió un camino propio.

Sí, por ahí va el tema. Precisamente, en ese recorrido, hago referencias al tristemente desaparecido José Luis Sánchez, un artista de mucho calibre con el que, por suerte, colaboré en varios proyectos en Albacete. 

La conclusión que saco es que la arquitectura ha pasado a ser escultura. 

¿Cómo ha sido esa experiencia de fusión en su trayectoria profesional?

En el campo profesional, flaca, por decirlo de alguna manera. Aunque siempre se entiende que el edificio tiene una forma y esa forma también es escultura, yo no he desarrollado edificios de una magnitud tan grande que permitan expresarte a ese nivel.

Soy un arquitecto de provincias que no ha hecho grandes edificios, pero siempre he intentado dotar a mis trabajos de algo de composición. 

Mis colaboraciones con escultores han sido escasas, en la iglesia de la Asunción, la ampliación de la sede de la Diputación Provincial y en un par de concursos. 

¿La vocación de escultor ha quedado más en ese plano personal?

Sí, porque me di cuenta que mis manos manejan bien las formas y a veces me salen las cosas casi sin pensarlo.

Tengo esa capacidad, que me hubiera gustado abordar antes, pero la arquitectura es muy absorbente y no me ha dejado. Exploré ese terreno cuando me lo permitieron la edad y la crisis, por la falta de clientes, y me ha gustado lo que ha salido. Por ello, quise presentar algunas de mis creaciones, que tenía preparadas para una exposición que no pudo celebrarse por la pandemia. 

Esa experiencia personal, de búsqueda de nuevos conocimientos en una edad madura, va muy en la línea de lo que propone la Universidad de la Experiencia.

Exactamente, yo no he parado y, de hecho, aún sigo haciendo proyectos tanto de arquitectura como de escultura.

Si Dios me da fuerzas y la cabeza también me lo permite, seguiré todo el tiempo que pueda con esas actividades. 

Según lo veo, si hay menos trabajo de un sitio, pues uno busca otros. Sinceramente creo que la jubilación está bien, pero debe ser activa siempre y eso es precisamente lo que representa también Aluex.