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Eloy M. Cebrián

Eloy M. Cebrián


El centro

22/07/2022

Una de las consecuencias del proceso de peatonalización del centro de Albacete ha sido la erradicación temporal del centro de Albacete, que procuramos evitar dadas sus similitudes con el escenario de un conflicto bélico. Como sabe cualquiera que haya tenido que sufrir una operación, toda cirugía supone un empeoramiento traumático y repentino, es decir, el paciente empeora de momento para luego mejorar y recuperarse. El trauma infligido al eje entre la plaza de Gabriel Lodares y el paseo de la Libertad es de tal magnitud que podría considerarse una cirugía mayor. De lo que nadie está muy seguro es de la anhelada recuperación posterior. Como todos los centros urbanos, el nuestro estaba enfermo de gravedad por el cáncer de las grandes superficies. Si la idea es convertir el centro en una réplica de una gran superficie, la eliminación del tráfico podría ser una inyección de vigor para el comercio. Sin embargo, para mí el problema principal no era tanto el declive del comercio como el auge de los bares de copas. La expansión desenfrenada de La Zona y sus garitos ha transformado nuestras calles más nobles y emblemáticas en un espacio inhóspito e inhabitable, y eso no lo va a solucionar la peatonalización. Más bien lo va a agravar. Me llegan noticias de ciudades de tamaño medio cuyos centros se han convertido en focos de fiesta, ruido y consumo de alcohol. Un ejemplo sería la calle Larios en Málaga (nombre premonitorio donde los haya), transformada en escenario permanente de actividades tan poco edificantes como las despedidas de soltero. Me da miedo pensar en lo que podrían convertirse la calle Marqués de Molins y el Altozano cuando las zanjas se cierren y los obreros se marchen. Odiaría ver cómo su comercio tradicional se cierra para dejar espacio a los bares, cómo los habitantes del centro lo abandonan en busca de barrios donde poder vivir en paz.