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Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Hospitales

10/12/2021

Hoy, viernes, después de varios días sin periódicos locales en papel, el hospital Virgen de la Salud habrá cerrado, aunque no del todo, para empezar a funcionar en el nuevo hospital, situado en el Polígono. Un giro trascendental  en el  confuso urbanismo de Toledo. Ha sido un proceso largo, tanto para el viejo como para el nuevo. Este último, tras diferentes amagos de naufragios, a punto estuvo de naufragar definitivamente en el 'período aciago' de la señora Cospedal. Estaba en otras guerras. Se alegaron motivos diversos para detener las obras. Que era muy grande, que era muy lujoso, que iba a tener una habitación por paciente, que una Región como esta no se lo podía permitir. Nadie explicó qué se pueden permitir  o no  territorios como este. Posiblemente se pretendía una operación, que no salió, pero demostró que no les importaba que el viejo Virgen de la Salud se descompusiera en sus costuras. No aguantaba más, a pesar de los numerosos y costosos parches que lo mantuvieron en servicio.
Imagino que muchos sentirán nostalgia por un edificio que marcó una época. Era la empresa más grande de la ciudad y un destino 'segurito' para el empleo de algunos pueblos de los montes de Toledo. Por el hospital pasamos casi todos, en ocasiones como pacientes y en otras como visitantes. Allí se perdieron vidas y se salvaron otras, entre ellas la mía cuando ingresé de urgencias por un infarto de caballo. De manera difusa aún escuchó las voces y noto las manos de un personal  que luchaba por sacar adelante a quienes allí ingresaban. Un hospital, público por cierto, sirve para curar a la gente y para salvar vidas. Una obviedad que, más veces de las que debiera, se olvida
Todo deberá  ajustarse en el nuevo hospital. Demasiado extenso para los hábitos de trabajo en el antiguo hospital. El traslado tal vez haya sido tan acelerado como la construcción fue excesivamente lenta, un indicador de cómo funcionan las cosas por aquí. Habrá que adaptarse a las nuevas necesidades, corregir defectos propios de los desajustes de una obra  compleja. Los vecinos de Palomarejos y cercanos experimentarán sensación de vértigo, como si fuera el final de una época. Lo es. Lo que no debe significar que sea el final de nada, sino el inicio de un tiempo con  oportunidades nuevas.