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Teresa Carreño

Antonio Soria
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Y la merecida puesta en valor de compositoras de calidad

Teatro Teresa Carreño, en Caracas.

La igualdad de oportunidades y la igualdad de género, son asuntos tan candentes y de actualidad como la libertad y como la guerra. Aunque hayan pasado 108 días, no podemos acostumbrarnos a la Guerra de Ucrania que, bien presente en nuestro día a día, parece no tener fin. Y es que la humanidad sigue equivocándose, época tras época en confrontarse para evolucionar. Pretender construir destruyendo al contrario es una de las más torpes y retorcidas ideas que circulan por nuestra memoria colectiva ante la impotencia de servir renunciando al súper ego. Son demasiado escasos los ejemplos de evolución social no violenta, como el caso del asesinado Mohandas Karamchand Gandhi, dirigente del Movimiento de independencia de la India contra el Raj británico, practicando la desobediencia civil no violenta y el pacifismo. Y por el contrario, es excesivo el número de casos depravados, acosados por la violencia destructiva, en el ámbito social, material, y también en lo artístico. 

Escribía en su diario íntimo el gran compositor Richard Strauss al finalizar la segunda guerra mundial: «El período más terrible de la historia humana se ha terminado, el reinado de doce años de bestialidad, ignorancia y destrucción de la cultura por parte de los mayores criminales, durante el cual los dos mil años de la evolución cultural de Alemania llegaron a su fin», tras haber sufrido tales atrocidades frente al régimen nazi. El propio Strauss, nacido un día como ayer de 1864 y fallecido en 1949, ante el acoso de Goebels (ministro de ilustración pública y propaganda de Hitler) por la composición de su ópera La mujer silenciosa, se desahogaba con su amigo Stefan Zweig con estas palabras «… ¿cree usted que yo me conduzco en todos mis actos pensando que soy 'alemán'? ¿Cree usted que Mozart era consciente de ser  'ario' cuando componía? Solo conozco dos tipos de personas: las que tienen talento y las que no lo tienen».

El talento, heredado, congénito, debe ser puesto en valor, desde cualquier procedencia y ante cualquier sociedad que se precie. Una frase que tenemos muy presente en este curso, por su relación con la triste realidad y con el ideario que podría conducirnos a una sociedad mejor, firmada por el pedagogo y pensador argentino nos enseña una evidencia como que «todo el mundo habla de Paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia, y la competencia es el principio de cualquier guerra» y afirma que «cuando eduquemos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la Paz».

Tanto Paz como Música son nombres femeninos, como el talento que hoy ponemos en valor a través de una excelente publicación discográfica titulada Sérenadé, álbum que comenté en la revista Melómano, con una recomendación de cinco estrellas (sobre cinco) como sigue (no entrecomillo, porque las palabras son mías). Delicadeza y buen gusto son dos principales ingredientes en este álbum, de 20 tracks grabados en Tarbes en abril de 2021 por Carmen Martínez-Pierret (piano) y Clara Cernat (violín y viola). Un claro influjo femenino inunda el disco desde el mar en que la mitológica sirena Thelxínoe cautiva y hechiza el espíritu a través de la música, y es que todas las músicas protagonistas son creadas y recreadas en este CD por mujeres. «Rasgando el silencio, hablan las compositoras» desde sus partituras a través de una entregada interpretación que luce poniendo en valor el buen hacer de todas ellas: la violinista, pianista y compositora polaca Grazyna Bacewicz (1909-1969); una de las pioneras estadounidenses, nacida el mismo año que Enrique Granados, víctima también del mar, pero el del olvido, Amy Marcy Cheney Beach (1867-1944); la pianista, cantante y compositora venezolana María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García, nacida el 22 de diciembre de 1853 en Caracas y fallecida un día como hoy, 12 de junio, de 1917 en Nueva York; la compositora croata Dora Peja?evi? (1885-1923); la única mujer del francés grupo de los seis, Germaine Tailleferre (1892-1983); tres compositoras parisinas como la prematuramente fallecida (con apenas 21 años), hermana de Nadia, Marie-Juliette Olga Boulanger (1893-1918), bien conocida como Lili, la también pianista Cécile Louise Stéphanie Chaminade (1857-1944), y Mélanie Hélène Bonis, discípula de César Franck, fallecida el mismo año que Ravel, conocida como Mel Bonis (1858-1937); la compositora y pianista británica Lady Dean Paul (1879-1932), con título de nobleza por su matrimonio con Sir Aubrey Dean Paul que adoptó pseudónimos como Irene Wieniawska, Lady Irene Poldowski Paul o (Mme.) Poldowska o Poldowski, según la versión impresa del CD, nacida como Régine Wieniawski (como figura en la versión de este CD en plataformas como Itunes), ausente en las pinceladas biográficas escritas en el interior del esmerado libreto, en español y francés, donde tampoco encontramos a la italiana Domenico Dragonetti Teresa Milanollo (1827–1904), la compositora y violinista inglesa Ethel Barns (1873-1948) o la británica-americana Rebecca Helferich Clarke (1886-1979).