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Enrique Belda

LOS POLÍTICOS SOMOS NOSOTROS

Enrique Belda


Los extremos van tocando techo en Europa occidental

07/06/2022

Tras la primera vuelta de las presidenciales colombianas comprobamos que los populismos de extrema izquierda y extrema derecha crecen en toda Latinoamérica con fuerza, en una fase histórica caracterizada por la reacción a la inoperancia. Igual sucedió en países de Europa desde 2014 y ya sabemos que es un camino con retorno en el mismo sitio de la moderación: las opciones radicales siempre conducen a una frustración y al desvío del lento camino hacia el progreso (desesperadamente lento, pero más seguro que los precipicios de los atajos).
En España, Andalucía nos va a ir diciendo si se continúa en la normalidad de gobiernos de mayorías sin hipotecas de radicales, que es lo que el presidente Juanma Moreno ha significado estos años. El bloque de ciudadanos/as que creemos en los derechos humanos y compartimos una gran ideología, la ideología constitucional, estamos en condiciones de dar hoy un paso más para desterrar, de una vez por todas, las sectas, las exclusiones y los parámetros caducos entre derecha e izquierda que, por lo menos en España, hace años que terminaron. Solo el interés de remover entrañas y bajos instintos mantenía diferencias que algunos creían abismales. Me parece más aprovechable esta unión efectiva de los moderados eligiendo entre partidos del sistema, que la realidad que se da en el montaje entre extremos que Colombia ejemplifica hoy, pues ambas opciones para su segunda vuelta en el fondo son lo mismo: exageración, exclusión del contrario, manipulación de ideales, venta de humo con métodos expeditivos y panorama de miseria económica o social.
No hay que olvidar nunca cómo los extremos son capaces de unirse para llevar a cabo sus planes: antes de atacarse, nazis y comunistas pactaron para ocupar y matar en Europa, desde 1939 a 1941. El intento democrático que en España fue la II República fue machacado por los pistoleros de los dos extremos incívicos. Perviven destellos de ello de cuando en cuando también por España. Así, en 2017 el anarquismo libertario de las CUP pactó con la opción mangante de multimillonarios y rancios apellidos catalanes.
El objetivo es siempre el mismo: aniquilar la libertad de la mayoría, de los que solo creen en el ser humano y en sus derechos. De los que huimos, en definitiva, de hechiceros, piratas y descerebrados, que sostienen que, basta con apelar a sentimientos y revoluciones para remediar todos nuestros males. Nunca han funcionado estos extremos, salvo para hacer el mal a corto plazo.