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Eliminatorias de estilos opuestos

Diego Izco
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El Betis conquistó Vallecas y sigue siendo el mejor equipo del torneo: seis victorias en seis partidos. El Valencia respondió con éxito en San Mamés a la intensidad que se llevó por delante a Barça y Real Madrid

Borja Iglesias (d) celebra con sus compañeros del Betis su gol contra el Rayo Vallecano - Foto: Mariscal

Un análisis individual de cada equipo nos otorga, en trazo grueso, dos dibujos:el de Rayo y Betis frente al de Athletic y Valencia. Los dos primeros, salvando las distancias entre Iraola y Pellegrini, apuntan a un fútbol de toque y dominio. Los dos segundos, ignorando igualmente lo que distancia a Marcelino de Bordalás, duelos intensos de cuchillo entre los dientes. Cuando los estilos se encuentran, hablamos del triunfo de uno sobre el otro según nos convenga. Cuando se contraponen, uno frente al otro, la consecuencia suele ser inmediata: lo de los primeros suele terminar en partidazo, lo de los segundos en una anulación completa de ambas escuadras. Y puede que en la vuelta tengamos algo muy similar. 

 

La confianza

El Betis es el mejor equipo de esta competición. Lo dicen las sensaciones y los números: es el único que ha ganado todos sus encuentros (seis de seis) y el máximo goleador de la Copa (19 tantos). El Rayo disputó un partido valiente, como siempre que actúa en Vallecas, y el choque concluyó con un 1-2 como pudo haber terminado en 2-1 o en empate sin goles, pero una enorme satisfacción para cualquier espectador neutral. Lo que sí evidenció es que los futbolistas, cuando tienen confianza, son capaces de hacer cosas para las que no están predestinados: Borja Iglesias o William Carvalho, dos bigardos de 1,90, son capaces de regatear a dos tipos en la baldosa y lanzar a la base del palo desde 20 metros o tirar un caño en el área para marcar con la sutileza de un delantero con 15 años de oficio. 

 

Sin fútbol

Como apenas se jugó a fútbol en San Mamés, Marcelino se quejó, aunque no puede sorprenderse. Bordalás es un maestro a la hora de que sus equipos conviertan los partidos en algo casi insoportable para el rival. Una virtud que afea los encuentros (el Valencia ha cometido 129 faltas, 21 el pasado jueves), el que más con ¡37 de diferencia! sobre el segundo (92 del Rayo). Son estilos que funcionan mientras se consigan los resultados deseados... pero no gustan.