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Diego Izco

TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


Los jugadores anárquicos

30/08/2022

Dice Ancelotti: «Tenemos que acostumbrarnos a esos movimientos de Tchouaméni». Y como el italiano tiene recorrido y sorna para dar y regalar, uno no sabe si la traducción exacta sería algo parecido a «es un tipo anárquico... pero es tan bueno que pondré al equipo a su alrededor» o más bien «intentaremos irle corrigiendo poco a poco, porque la anarquía no cabe en un equipo... y menos en este». Lo único común a ambas lecturas es que el francés, con apenas 22 años, es un tipo que va por el campo con esa bendita insolencia de quien no entiende ni de presiones, ni corsés... ni disciplina táctica ni falta que hace cuando te estás divirtiendo.   

A veces, bajar al parque o a la plaza para ver cómo juegan los niños te ayuda a reconciliarte con el origen del fútbol. Está «el que se la pone», el que «se pide defensa» y el que no dice nada, pero está en todos lados. Como seis o siete más en ese duelo efectiva y necesariamente anárquico que aún conserva la verdadera esencia del juego que nos enamoró.

Y supongo que disfrutamos mucho de la irrupción de los 'pedris' y los 'tchouamenis' de la vida porque todavía no han sido fagocitados por el negocio y sostienen que para ser alguien es necesario divertirse, y para divertirse no es posible que haya movimientos predeterminados. Es, más bien, un «me apetece 'esto' y me apetece ahora». 

Coincide con que este fin de semana un nigeriano de 1,92 metros, Sadiq Umar (Almería) revolucionó el derbi andaluz ante el Sevilla desde ese 'fútbol extraño' que, por ejemplo, sorprendió al mundo desde África con la Camerún de los 90. Eran tipos que hacían 'lo que no había que hacer'... pero funcionaba. Quizás el hecho de haber convertido este deporte en algo mecánico y predeterminado convierte a estos jugadores en algo tan divertido.