Vinícius se doctora

SPC
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Vinícius se doctora - Foto: Rodrigo Jiménez

El brasileño se luce en el Wanda y se consagra como el hombre más incisivo del Real Madrid con regates, desmarques y combinaciones

Vinícius se doctoró ayer en el Wanda Metropolitano. Lo bordó. Eléctrico en la banda, mandó a la lona al colombiano Arias, que no le vio en toda la tarde. Velocista con precisión, fortaleza física, el chaval es brasileño, pero afortunadamente es más Cunningham que Robinho, en el análisis de estilo.
Sobre el tapete verde del feudo rojiblanco deleitó con un recurso nuevo, un pase de exterior, similar al repertorio que propició en 1980 que el Camp Nou se pusiera en pie a aplaudir a Laurie Cunningham, inglés de origen jamaicano, al que una lesión le privó de ser una gran estrella en el Real Madrid.
Vinícius es explosivo, es un atleta. Una delicia para la vista, conduciendo el balón pegado al pie, comienza a ser protagonista de verdad. Y a medida que vaya creciendo, seguro se postulará para sacar córners, faltas y asumir otras responsabilidades.
El joven atacante fue un rayo en la banda. Le falta gol, pero seguro que mejorará ese arte con el tiempo. Es un crío de 18 años. Frente al Atlético de Madrid, desde el minuto uno, se vio que tarde o temprano iba a ser cazado con un penalti. Era cuestión de tiempo. Giménez o Godín tenían que salir al cruce. Porque su banda era un parque de atracciones. Uno u otro temían derribarle y provocar la pena máxima. Le tocó a Giménez la ruleta rusa. Y Sergio Ramos hizo el 1-2.
Vinícius está de dulce. No le sobra un regate. No es ‘chupón’. No le gustan las bicicletas. Suelta de primeras y el fútbol lo agradece. Es preciso. Solo tuvo un pero. El gol de Griezmann viene precedido de una pérdida ante Correa, pero la acción estaba al límite. Y pudo ser falta.
Solari dio a Vinícius 57 minutos. Le cambió por Gareth Bale. Era un cambio con riesgo. El brasileño está de moda. Quitar al mejor del equipo da siempre vértigo a un entrenador. Se la jugó el argentino. Bale, el jugador más caro en la Historia del Madrid, reclama su estatus. El técnico camina valiente en las decisiones. El ‘expreso de Cardiff’ tuvo su espacio y le devolvió la confianza. Firmó el 1-3 y el entrenador puede explicar con suficiencia el cambio. Acertó en un derbi donde el Atlético nunca estuvo cómodo.