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Domingo Henares

Domingo Henares


Feliz Navidad

05/12/2021

Si alguien quiere tomar la medida exacta y a escala planetaria de lo absurdas que resultan algunas ocupaciones, además de su salario injusto que perciben por acordado, que comente por estos días con sus amigos la ridícula pretensión de la comisaria europea de Igualdad. Decir su nombre sería proclamar a todos los vientos la ridiculez de una propuesta que se le acaba de ocurrir con carácter de urgencia: la de aconsejar a quien quiera oírla que no diga, por estas fechas que se aproximan, «feliz Navidad» al primer conocido que vea por la calle. Menos aún por teléfono, donde hay más intimidad y, por supuesto, quede prohibido si habla asomándose a la pantalla de un televisor. Sería escandaloso, pues esa expresión de felicidad deseada cometería el delito de suponer que todos los habitantes de este mundo son cristianos. Y sería un insulto mayor para los que no lo son.
No advierte la tal señora que por no hacer nada, o decir absurdos, la Unión Europea le paga un sueldo y que sus habitantes, en un 72 %, son cristianos. Al igual que en su país de origen el 95% son católicos. Como diría nuestro lúcido ministro de Universidades, todo está en Internet. Y tampoco se da cuenta, la misma señora, de que con su propuesta y sin quererlo está dando validez a la frase que quiere evitar, «feliz Navidad», y que hace referencia a la tradición hermosa del nacimiento de un niño que es Dios para sus seguidores.
Para decir «felices fiestas» sobran ocasiones. Y, para desearnos felicidades navideñas, con la nana de algunos villancicos por la calle, solo tenemos unos pocos días al año. Irremediablemente.