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Se estabiliza la presencia de Covid en las aguas residuales

T.R
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En los últimos análisis realizados en el punto de entrada de la depuradora se han encontrado 9.000 unidades genómicas por 500 mililitros de material genético, la misma cantidad que las anteriores muestras evaluadas

Dos operarios de Aguas de Albacete realizan una toma de muestras. - Foto: Rubén Serrallé

Aguas de Albacete cuenta con un proyecto de alerta temprana que permite detectar posibles rebrotes de la Covid-19 a través de la vigilancia de las aguas residuales.

Los últimos análisis realizados en Albacete muestran una estabilización en la detección de material genético al registrarse en la semana del 24 de enero 9.000 unidades genómicas por 500 militros. En las muestras analizadas en el punto de entrada a la depuradora, en los resultados de la semana del 17 de enero, se detectó la misma cantidad, 9.000 unidades genómicas por 500 ml.

El programa denominado City Sentinel es un observatorio digital para la monitorización de las aguas residuales que permite cuantificar la presencia del virus SARS-CoV-2 y, por tanto, posibles rebrotes del virus. City Sentinel combina un plan de muestreo adaptado, análisis rápidos de RT-gPCR y acceso a un observatorio digital.

El agua residual es un factor determinante para la detección de posibles rebrotes ya que, aunque el virus no es viable en las mismas, sí es detectable y cuantificable puesto que su máxima concentración se produce en las excreciones de las personas portadores durante la fase de incubación; tanto asintomáticas como las que posteriormente manifiesten la enfermedad.

Se ha observado una reducción de la carga vírica detectada en el agua residual, mientras que la incidencia acumulada ha ido creciendo. Los análisis realizados en las últimas semanas muestran cómo los índices de concentración del virus en las aguas residuales han descendido con respecto a las primeras olas de la pandemia, mientras que los índices epidemiológicos son más elevados. Esto es debido a que la excreción vírica por persona actualmente es menor, y además se detectan muchos más casos respecto al inicio de la pandemia, lo que provoca que se obtengan índices epidemiológicos más elevados con concentraciones más bajas del virus en las aguas residuales.

En general, se han reducido los valores de concentración con respecto a las primeras olas hasta en 10 veces. Entre las razones, los analistas argumentan dos: la evolución de las variantes y los índices de vacunación. El virus ha cambiado y afecta mucho más a las vías aéreas superiores, esto provoca que la infección sea menos severa y de menor duración, por lo que las personas infectadas realizan una menor excreción vírica ahora con respecto al inicio de la pandemia, en la que la infección afectaba más a las vías aéreas inferiores, lo que se traducía en una mayor concentración en el agua residual. Además, la infección era más severa y el virus duraba más tiempo en el cuerpo. Por otro lado, las vacunas disminuyen la carga viral en los individuos vacunados.

Gracias a la vacunación y al comportamiento de las distintas variantes del virus, actualmente la infección afecta a las vías respiratorias superiores con una duración de la infección más corta y menos severa, lo que se traduce en un menor período de excreción y de menor concentración. Esto implica que actualmente se tenga una menor concentración en el agua residual por persona infectada respecto al inicio de la pandemia.