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Demasiadas dudas sobre Biden

M.R.Y. (SPC)
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El demócrata cumple su primer año en la Casa Blanca con una profunda división política y una popularidad cada vez más baja

Demasiadas dudas sobre Biden - Foto: EFE/EPA/Oliver Contreras / POOL

Hace casi un año -su primer aniversario en la Casa Blanca se cumple el próximo jueves-, Joe Biden llegó a la Presidencia de Estados Unidos prometiendo volver a la normalidad encaminar la economía, controlar la pandemia de coronavirus y acabar con la polarización política que vivía un país aún sobresaltado tras el asalto al Capitolio registrado apenas dos semanas antes. Sin embargo, lejos de cumplir con esos objetivos, el mandatario ha visto cómo en estos últimos meses se ha disparado la inflación, la variante ómicron de la COVID-19 ha llevado al país a cifras de contagios inéditas y a la herida cada vez más abierta entre demócratas y republicanos se suma ahora una división interna en el partido gobernante que pone la legislatura en juego.

A pesar de sacar adelante su plan de rescate de 1,9 billones de dólares para paliar los efectos económicos de la pandemia y su ambicioso proyecto de infraestructuras de 1,2 billones, la complicada aprobación de ambas medidas en el Congreso han eclipsado estos logros y han demostrado la tremenda brecha existente en el seno de la formación liberal, en la que el ala más progresista se ha alzado contra su jefe de filas, al que acusan de inclinarse hacia el lado más conservador.

A esto, se suma una batalla con su número dos en el Gobierno, Kamala Harris. Un frente que es un secreto a voces, en el que la vicepresidenta ya ha mostrado su descontento por el segundo plano al que se ha visto relegada durante este primer año de legislatura, lo que ha ahondado la división en el seno del bloque demócrata.

Y no solo encuentra frentes en su formación. El apoyo ciudadano es cada vez menor y su popularidad se encuentra en el 41 por ciento, una aprobación inferior a la que registró su predecesor en el cargo, Donald Trump, en su primer año de mandato y una de las más bajas en la Historia reciente de Estados Unidos. Además, la teoría de que su victoria en las presidenciales de 2020 fue un fraude -una conjetura alentada por Trump y los sectores más radicales de los republicanos que fue el desencadenante del asalto al Capitolio de 2021- sigue presente: casi un 70 por ciento de los votantes conservadores, según una encuesta publicada en el aniversario del incidente, mantiene que el triunfo de Biden fue «un robo».

La clave: las legislativas

A pesar de que el mandatario ha dejado entrever en varias ocasiones su firme propósito de competir por un segundo mandato en los comicios de 2024, las dudas que pesan sobre él pueden impedirle esa postulación.

La llave para que el Partido Demócrata le permita está en las elecciones legislativas -también conocidas como de medio mandato- que se celebrarán el próximo 8 de noviembre. En ellas se elige a los miembros de la Cámara de Representantes y a más de la mitad de los del Senado, una designación vital para que el Gobierno pueda aprobar sus planes y que en esta edición cobra especial importancia, dado el estrecho margen de ventaja que tienen los liberales en ambos organismos: 221 escaños frente a los 213 de los republicanos en la primera, mientras que ambos cuentan con 50 senadores, aunque la vicepresidenta tiene el voto del desempate.

El temor a que la caída de popularidad del presidente pueda afectar a todo el partido creció después de que hace unos meses los liberales perdieran la Gobernación de Virginia -un estado donde Biden ganó por 10 puntos un año antes- y agonizan para reelegir al gobernador de Nueva Jersey, Philip Murphy, en una elección mucho más ajustada de lo esperado. Los resultados, de hecho, generaron alarma en el seno del partido, que se plantea ya las midterm elections como un plebiscito a la gestión del mandatario. Eso sí, las previsiones no son alentadoras, puesto que, según se ha demostrado a lo largo de la Historia, tradicionalmente el partido que tiene la Casa Blanca suele perder escaños en el Congreso, por lo que no se descarta que los conservadores vuelvan a tomar el mando de ambas Cámaras.

En vista a ese posible -y previsible- fracaso, en el seno del partido ya estarían trabajando en la sucesión de su jefe de filas, al que, además, se le suma un obstáculo más para la reelección: su avanzada edad. Tomó posesión de su cargo con 78 años, convirtiéndose en el mandatario más longevo de EEUU y, en caso de que quiera optar a la reelección, lo haría con 84 años.

La opción más lógica para suplir al dirigente sería Harris, pero su falta de relevancia y su caída de popularidad podrían descartarla, si bien no será hasta pasadas las elecciones de medio mandato cuando se verá si Biden sigue contando con el apoyo suficiente como para intentar seguir al frente de la primera potencia mundial.