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De Kiev al muro de Berlín

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Zelenski avisa que el Kremlin busca instaurar un nuevo telón de acero en el Viejo Continente, primero con la toma de los países bálticos y luego con la caída de la capital de Alemania

La ciudad de Járkov, en el noreste del país, ha sido bombardeada con profusión por el Ejército del Kremlin. - Foto: SERGEY KOZLOV (EFE)

Como si se tratase de 1961, en plena Guerra Fría y con la mirada puesta en la construcción del Muro de Berlín, Rusia se ha propuesto, según alertó ayer el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, atacar Letonia, Lituania y Estonia y llegar hasta la misma capital alemana. «Si ya no estamos, entonces, Dios no lo quiera, Letonia, Lituania y Estonia serán los siguientes. Hasta el muro de Berlín, ¡créanme!»,», indicó el mandatario en rueda de prensa. De suceder esa situación, toda la Alianza Atlántica entraría en guerra, ya que los países mencionados por Zelenski son parte de la OTAN.

Además, el líder ucraniano solicitó a los países occidentales que envíen aviones a Kiev en caso de que no quieran establecer una zona de exclusión aérea en el país. «Si no tenéis el poder de cerrar los cielos, entonces dadnos más aviones», aseveró.

También pidió a su homólogo ruso, Vladimir Putin, sentarse a dialogar porque, a su juicio, «es la única manera de parar esta guerra». «Siéntate conmigo. No a 30 metros de distancia», apuntó Zelenski, en alusión a las conversaciones que mantuvieron Putin y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el mes pasado, separados por una larga mesa, para intentar desescalar la tensión en torno a la frontera.

Asimismo, aseguró que «todas» las líneas de defensa continúan en pie y señaló que, «si alguien piensa que Ucrania se rendirá, simplemente no sabe nada» sobre el país.

En un discurso recogido por la prensa ucraniana, Zelenski afirmó que Rusia se ha visto obligada «a cambiar de táctica» y consideró que «los ataques con misiles y bombas son una confesión» de que los efectivos rusos «no han logrado hacer nada significativo» tras una semana de conflicto.

«El enemigo no tiene éxito en ninguna de las direcciones estratégicas», continuó, antes de señalar que las tropas rusas están «deprimidas» y «condenadas» y pone en valor que las ciudades ucranianas bajo asedio, como Kiev, Jersón o Izium, han resistido a otra noche de bombardeos.

Firmeza ante la agresión

En este sentido, acusó a Rusia de ir a Ucrania a «destruir sus ciudades, su gente, a arrebatarles todo». «No hay arma que no usarías contra nosotros, contra los ciudadanos libres de Ucrania. Y ahora decís a vuestros propagandistas que vais a enviar las columnas humanitarias a Ucrania», afeó Zelenski.

También subrayó que Ucrania recibe «diariamente» armas procedentes de sus países socios y resaltó que «voluntarios extranjeros» se están uniendo a las filas ucranianas. El mandatario cifró este dato en 16.000 ciudadanos.

«Hemos sobrevivido en nuestra Historia a dos guerras mundiales, tres hambrunas, el Holocausto, a la Gran Purga, la explosión de Chernóbil, la ocupación de Crimea y la guerra en el este de nuestro país», enumeró el mandatario, que matizó que, si bien Ucrania no es grande o no posee armas nucleares, tiene a «su gente y su tierra».

«No tenemos nada que perder, excepto nuestra propia libertad y dignidad. Para nosotros, este es el mayor tesoro», continuó, remarcando que «están de pie». «Si alguien piensa que, habiendo superado todo esto, los ucranianos estamos asustados, rotos o nos rendimos, simplemente no sabe nada de nosotros», concluyó.