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Suerte blanca y otras leyendas

Diego Izco
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El Real Madrid gana otro partido al estilo del Real Madrid: algunos de los que solo veían fortuna ya detectan un patrón. El Atlético empieza a parecer un juguete maravilloso con el que Simeone no sabe jugar

Suerte blanca y otras leyendas - Foto: AFP7 vía Europa Press

Dicen que muchos partidos del Real Madrid son monedas al aire, intentando criticar su falta de peso para gobernarlos, pero cuando esa moneda cae ‘cara’ nueve de cada 10 veces, o está trucada o ni siquiera existe ni está en el aire. Si el cuadro merengue gana tantos encuentros aparentemente desgobernados es porque existe un patrón claro de anhelo por la victoria y saben cómo conseguirla. Es en este punto donde las teorías de la conspiración señalan a la suerte, o la ‘flor’ de Zidane que ha heredado Ancelotti; y es innegable que el domingo gana en Valencia con un gol de rebote de Vinícius en el 86 y otro de Benzema con el hombro en el 88. Pero ha pasado tantas veces que no puede ser solo suerte o solo casualidad. Tiene que haber una mezcla de ingredientes que termina con la conjura de siempre: van a por el partido cuando los demás se rinden;o, como canta Etxaniz, «no sabíamos que era imposible y lo hicimos a lo grande». Hacedores de imposibles, la profesión. 

 

El juguete

La relación entre Simeone y el Atlético es de las más exitosas en la historia moderna de nuestro fútbol. Hasta aquí, el enunciado es impepinable. Pero también esconde aristas extrañas, que podrían resumirse en un aforismo difícil de entender:‘Cuanto mejor, peor’. Como a ese niño al que entregan un juguete nuevo, con las instrucciones en otro idioma y demasiados botones para lo que él acostumbra, Simeone tiene manual y discurso para un fútbol muy concreto al que esta plantilla, la actual, trasciende. Sigue con la idea de llevarse los partidos al 0-0, cuando tiene mimbres para irse al 4-1. Pero, ¿sabrá hacerlo? O, lo realmente importante:¿Quiere hacerlo?

 

Iñaki

Ese sábado de 0-0 en el Wanda, Iñaki Williams (Athletic) alcanzaba las 200 jornadas ligueras jugando de forma consecutiva. Conviene tomarse un segundo para analizar la verdadera dimensión del dato:ni sanciones, ni lesiones, ni pequeñas molestias, ni descansos técnicos. Un hito admirable, una fuerza de la naturaleza.