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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


El estallido y el gobierno de los tres monitos

25/03/2022

Tiene uno la impresión de que el Gobierno, que, aunque sean 23 es Sánchez y su Sanchidad, ha entrado en trance. Supongo que siente los temblores, pero se ha quedado como traspuesto, como si no fuera esto con él. Que estaba en otra cosa, en lo que tenía programado como enésima marcha triunfal, y ante el terremoto ha entrado en una especie de parálisis y desorientación y optado por hacer el muerto hasta final de mes. Secretean por lo bajo que el día 29 resucitarán y el preclaro líder sacará de la chistera la pócima milagrosa que resolverá de un golpe toda la angustia de la población. Que, desde luego, si esto sigue así y ellos siguen sin hacer nada, para ese momento ya va a estar más que de los nervios.
Ya lo está y los estallidos se suceden cada vez con más extensión, intensidad y sectores implicados. La única respuesta, a lo que se ve y parece, es que Adriana Lastra salga en la tele insultando y llamando fascistas y ultraderechistas a todo el que levanta la voz. Ya verán como este domingo esa es la declaración oficial ante las nuevas movilizaciones.
 Cuando comenzaron a sonar las alarmas, recordarán que el presidente pareció reaccionar. Convocó la reunión en La Palma de todos los presidentes autonómicos y hasta se anunció un acuerdo, en el que se implicaba el nuevo líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Pero de aquello, donde se aceptaba una bajada de impuestos para contener el brutal encarecimiento de toda la cadena productiva, toda la economía global y familiar y hasta la básica y alimentaria alimentarias, no ha quedado nada. Es más, se han vuelto atrás. Ya lo de bajar impuestos en todo lo que respecta a la energía dicen que no. Que de eso ni hablar.
Para que se entienda. La inflación galopante a la recaudación tributaria le viene muy bien. Cuanto más sube la gasolina, lo del sembrar o lo del comer, para ellos mejor, pues el tanto por ciento que se llevan a las arcas es cada vez mayor. Porque eso es la inflación. Que suben los precios y en este caso al galope. El personal que más sufre, aunque a todos afecta, es el que anda más débil o regular. Pero el Estado cada vez ingresa más. O sea, que el ministerio de hacienda, Calviño, dice que de bajar impuesto nada de nada.
 Lo que parece ser la propuesta es por un lado sangrarnos (impuestos) y luego de eso que te han quitado darte una limosna (bonos) para que no te mueras y se lo tengas encima que agradecer. Lo que se llama un Gobierno Vampiro, vamos. Por ahí van.  Aunque la situación sea extrema, porque en muchos sectores ya es de extrema necesidad, de extinción pues hay ya muchos sectores y gentes (campo y transporte, por ejemplo) que pierden dinero al trabajar. Les cuesta más el hacerlo que lo que ingresan por ello. O sea, la condena final, la desaparición. Y eso solo conduce a lo que está sucediendo ya. La desesperación y el estallido social.
   La impresión es que tanto el Gobierno y sus paniaguados socios amarrados al sillón, así como los burócratas sindicales, que se han quedado definitivamente con sus desvergüenzas al aire, no solo se muestra incapaces de afrontar la situación, sino que se niegan a verla, oírla y escucharla como los famosos tres monitos. Supongo que pensarán que en algún momento la tempestad amainará y podrán seguir con lo suyo. Que el 29 saldrá Sánchez por las teles a darnos un sermón y nos anunciara que nuestras miserias ya han sido derrotadas por él.
 No sé si se están dando cuenta que en estas últimas semanas y acelerando en los últimos días su crédito y credibilidad no es que se estén acabando es que, para cada vez mayor número de gentes, están ya definitivamente socarradas. Y que el suelo está empezando a temblar bajo sus propios pies.