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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


De las musas al teatro

15/03/2022

La reunión de los presidentes autonómicos en Las Palmas se cerró con un acuerdo de cuatro puntos sobre la rebaja fiscal en los precios de la energía, la financiación de la acogida de los refugiados ucranianos, el impulso a la gestión de los fondos europeos y la redacción del plan de respuesta a las consecuencias de la guerra.  La unanimidad alcanzada no esconde las discrepancias, pero el distinto tono del debate empleado por los gobernantes del PP, dirigidos por su nuevo líder, el gallego Alberto Núñez Feijóo, ha sido un alivio que sería deseable que durara mucho tiempo, a pesar de que el verso suelto de Isabel Díaz Ayuso quisiera marcar su propio territorio.  

Tras el acuerdo le corresponde ahora al Gobierno bajar de las musas al teatro las generalidades expuestas, porque solo así cobrará sentido la Declaración de Las Palmas y sus efectos se dejarán sentir sobre la economía de los ciudadanos y de las empresas. Porque el problema del documento firmado es la falta de concreción y no se puede dejar pasar mucho tiempo para subsanarla, sobre todo cuando otros países ya han adelantado medidas para rebajar el precio de la energía que lastra la productividad de las empresas y empuja a muchas de ellas al cierre de sus fábricas y a la puesta en marcha de nuevos ERTE.  

El Ejecutivo tiene margen de maniobra, como otros gobiernos europeos, a la espera de lo que se decida a finales de mes en un nuevo Consejo Europeo, que previsiblemente irá en la línea de aliviar los precios de la energía, en especial si se toman en consideración la propuesta de Pedro Sánchez para desagregar el gas de la formación del precio de la energía eléctrica. Han tenido que mostrarse las consecuencias de la guerra desatada por Vladimir Putin para que esa propuesta forme parte del debate europeo, con visos de salir adelante. El apoyo de Núñez Feijóo a esa propuesta y a las posiciones del Ejecutivo en las negociaciones con Bruselas es una buena noticia en la medida que atempera el debate partidista, que se amplía a la petición española para que Bruselas presione a Francia para abrir las interconexiones gasitas para aprovechar todas las potencialidades de la capacidad española de regasificación.  

Aunque Núñez Feijóo no deja de señalar que el gobierno "se está forrando", con los impuestos de la energía y que todo el PP insiste en su reducción, pero al mismo tiempo muestra su 'voluntad inequívoca de llegar a un acuerdo" el Gobierno no puede desatender esa demanda y avanzar, además, en despejar todas las dudas sobre el uso de los recursos procedentes de las Unión Europea y en fijar ya los fondos disponibles para otras Administraciones que han de atender las necesidades de los refugiados ucranianos.  Y todo ello obviando los embates demagógicos de la presidenta madrileña, y los desplantes protocolarios del presidente catalán, Pere Aragonés, al rey Felipe VI, dirigidos a su parroquia más recalcitrante.      

Cuanto más tarde el Gobierno en adoptar las medidas que se le reclaman sobre las rebajas fiscales, menos impacto tendrá su iniciativa y dará la sensación de que la adopta arrastrando los pies y aún más si tarda en detallar el plan nacional para hacer frente a la crisis de Ucrania. Los anuncios están muy bien, pero mejor cuando se concretan en cifras. Es cuando comienzan a surtir efecto.