scorecardresearch

Nuevas 'Historias para no dormir' ensalzan a Chicho como cineasta

SPC
-

Paco Plaza, Rodrigo Cortés, Paula Ortiz y Rodrigo Sorogoyen recuperan el mítico formato de suspense de los años 60 con una nueva serie que llegará el 5 de noviembre a Amazon

De izquierda a derecha, Dani Rovira, Eduard Fernández, Vicky Luengo, David Verdaguer, Carlos Santos, Nathalie Poza e Inma Cuesta.

Las nuevas Historias para no dormir, que sus directores Paco Plaza, Rodrigo Cortés, Paula Ortiz y Rodrigo Sorogoyen presentaron el pasado fin de semana en el Festival de Cine de Sitges, ensalzan la figura de Chicho Ibáñez Serrador como «un gran cineasta» con solo dos películas.

Esta producción de VIS y las productoras Prointel e Isla Audiovisual para Amazon Prime Video y RTVE, recupera el formato de suspense con el que Ibáñez Serrador revolucionó el panorama audiovisual de los años 60 y de momento se han hecho cuatro episodios, que se estrenarán en la plataforma de pago el próximo 5 de noviembre.

Paco Plaza, que ha dirigido Freddy, es el único que ha prescindido de la historia original para imaginar un capítulo que nunca se llegó a hacer y en el que aparece el propio Chicho, interpretado por Carlos Santos, que para meterse en el papel llevaba incluso la ropa del creador del 1,2,3....

Lo que más le gusta de Freddy era la presentación de Chicho, al que quería «convertir en un personaje de ficción, alguien que para mí fue uno de mis grandes maestros». En esa presentación, continúa Plaza, el propio director cuestionaba el resultado y «en estos tiempos de hipérbole que alguien dijera que no estaba muy satisfecho de lo que había hecho era algo remarcable».

El realizador, al igual que Rodrigo Cortés, quería reivindicar además «el Chicho cineasta», su influencia con solo dos películas, La residencia y ¿Quién puede matar a un niño?. Según Plaza, Chicho Ibáñez Serrador era «un mito de la cultura popular, sobre todo, a través del 1,2,3...responda otra vez, pero como si La ruleta de la fortuna la hiciera Víctor Erice».

Y en el plano personal, en opinión de Plaza, «Chicho es la catequesis, por su apuesta narrativa, que es descomunal».

Cortés también ensalza «el Chicho cineasta, que es gigantesco con solo dos películas, sus angulaciones, la atmósfera, las lentes, la narrativa»; y se queda además con el papel de «prescriptor» que hizo a través de Mis terrores favoritos.

El director del episodio de La broma, en la que el plan de una esposa y su amante para deshacerse del marido bromista desembocaba en una trama inquietante e imprevista, señala que «actualizar aquellas historias casi surgió solo» y lo único que tuvieron que hacer los cuatro fue «meter la mano en el cofre del tesoro y escoger una historia que se adaptara a nuestra expresión».

Cortés, que llevaba tiempo sin grabar en español, quería trabajar además con grandes actores, en su caso Eduard Fernández y Nathalie Poza, y asumió el proyecto como «un divertimento llevado a las zonas más afiladas del cine negro».

El director de Buried asegura: «No nos sentimos que estamos bajo la sombra alargada de Chicho, sino bajo su paraguas».

En cuanto al episodio de El doble, protagonizado por David Verdaguer y Vicky Luengo, Rodrigo Sorogoyen también afrontó el proyecto como «un divertimento» y remarca que le apetecía utilizar «este formato, que no es una película en cuanto a duración» y que le permitía explicar la historia de los androides, aunque planteando un enfoque diferente: «cómo los humanos utilizan los robots para sobrellevar las dificultades de sus relaciones afectivas».

 

Drama social y comedia

En un plano diferente se mueve Paula Ortiz en El asfalto, quien se maneja entre el drama social y la comicidad a partir de la vivencia de un hombre (Dani Rovira), que se dedica al reparto a domicilio en su bicicleta, que acaba literalmente engullido por el asfalto ante la impasibilidad de los ciudadanos, que prefieren inmortalizarlo en las redes sociales antes que ayudarlo.

Ortiz, que confiesa que le gusta moverse «en el umbral entre lo real y lo irreal», prefiere huir de la etiqueta de mujer cineasta, porque «en la práctica acaba siendo un cajón muy pequeño, que deja a las mujeres recluidas en unas determinadas historias».