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Los sindicatos auguran un otoño de movilizaciones

Ana Martínez
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CCOO y UGT avanzan que la ejemplar paz social que existe en la provincia puede verse «tensionada» si los empresarios no repercuten sus beneficios en las plantillas

Última concentración conjunta de los sindicatos CCOO y UGT para exigir el incremento de salarios ante la elevada inflación. - Foto: Rubén Serrallé

Prácticamente se ha consumido el verano, la actividad económica y laboral vuelve a la normalidad y nada ha cambiado desde las vacaciones. Con el curso escolar a la vuelta de la esquina y las fábricas retomando sus producción, los sindicatos retoman la idea de continuar presionando a la patronal para que se sienten a renegociar los convenios colectivos y acepte subidas salariales acordes con el aumento de los precios.
Si nadie mueve ficha en este ajedrez de tiras y aflojas, Comisiones Obreras y UGT plantean ya una gran movilización de cara al mes de octubre, que puede ser la primera de un otoño caliente para la clase trabajadora y empresarial.
«Si no baja la inflación vamos a vivir un otoño muy complicado a nivel económico», pronostica la secretaria general de Comisiones Obreras en Albacete, Carmen Juste, que sostiene que la subida de precios, especialmente la que han experimentado los alimentos y los productos de primera necesidad, «está afectando a miles de familias, que se están empobreciendo cada vez más», por lo que, si la inflación no se modera de cara a los últimos meses del año, «las movilizaciones van hacia adelante».

«Tenemos que sentarnos ya a renegociar convenios y si la patronal no entra en razón, el diálogo social se va a tensionar», avisa Carmen Juste, una advertencia que apoya el secretario provincial de la UGT, Javier González que con rotundidad añade:«Los salarios tienen que subir sí o sí; no es de recibo que el tejido empresarial haya repercutido la subida de la energía en el producto final y los trabajadores estén perdiendo poder adquisitivo».
En sintonía con las posiciones sindicales, González aclara que la situación actual se produce «con un contexto diferente» a la crisis de 2008, ya que, a pesar de las circunstancias, «hay crecimiento económico porque los empresarios están repercutiendo la subida de sus costes en el consumidor, pero si no suben los sueldos, la clase trabajadora va a dejar de consumir y si baja el consumo interno, los empresarios están perdidos».

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