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El sentimiento de una nación

Ana Martínez
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La caza, la agricultura y las energías renovables garantizan el empleo en El Bonillo, una localidad llena de historia, tradiciones y de entornos naturales

Antonio Sánchez y Milagros Verdejo, junto a la Casa Consistorial. - Foto: Arturo Pérez

Partiendo de Albacete por la N-430 dirección Munera, las fachadas de un antiguo cortijo abandonado conservan una popular pintada que reza: El Bonillo es una nación. Kilómetros después, en la Casa Consistorial de este municipio del Campo de Montiel, Milagros Verdejo, Antonio Sánchez y el alcalde Juan Gil se miran entre sí ante la pregunta:¿El Bonillo es una nación? «Esto es un sentimiento», explica el regidor bonillero, que recuerda que esta frase nació en la década de los 70 de forma espontánea en una pintada de la localidad, que años después se reprodujo en el Callejón de los Gatos de Albacete y, seguidamente, en el mencionado cortijo. «No se trata de una reivindicación territorial; es un sentimiento de pertenencia, de estar orgullosos de nuestro pasado y de la grandeza de este pueblo».

«No somos diferentes, pero es cierto que somos un pueblo único y singular», subraya Antonio, mientras que Milagros -que añade que no es una frase para molestar a alguien-, destaca la leyenda que sitúa esta afirmación en la época medieval cuando El Bonillo se independizó de Alcaraz. 

Ubicado entre la llanura manchega y la sierra, El Bonillo cuenta con el quinto término municipal más grande de la provincia de Albacete, con 502 kilómetros cuadrados, en el que conviven hasta siete ecosistemas diferentes, entre los que destaca su sabinar, su encinar y las salinas, espacios naturales que convierten a El Bonillo es una de las mejores zonas cinegéticas de la provincia de Albacete, donde se practica la caza menor de liebres, conejos y perdices.

A través de tres cotos de caza, muy demandados por los amantes de la actividad cinegética, El Bonillo disfruta buena fama entre los cazadores, un sector que según Antonio y Milagros genera «mucha riqueza» en el pueblo:«La caza mueve mucho dinero, es un motor económico muy importante para El Bonillo; en temporada garantiza muchos jornales y es indispensable para la pervivencia de la hostelería», afirman. Y lo hacen en todo el centro de la Plaza Mayor, reconocible epicentro del municipio, en la que se localiza la Casa Consistorial, una obra del siglo XVI, atribuida a Vandelvira, que cuenta con una noble fachada formada por dos arquerías superpuestas, una inferior de cuatro arcos y otra superior de ocho, en la que se conserva un escudo de piedra de la Villa de 1704. Además, el Ayuntamiento conserva un incunable y un códice de las Cortes de Aragón, así como privilegios del Título de Villa y otras concesiones de 1532 a 1538, que en la actualidad se encuentran depositados en el Archivo Histórico Provincial de Albacete.

El edificio alberga también la oficina de turismo  Aldea de Basilio el Pobre, en cuyo interior se encuentra un mural que representa Las Bodas de Camacho, capítulos de la segunda parte de El Quijote, en el que Cervantes hace un guiño a su amigo cura bonillero. «El Bonillo es un pueblo cervantino, sin duda», afirma Antonio.

Enfrente, el Teatro-Auditorio Municipal y la iglesia parroquial de Santa Catalina, un conjunto neoclásico del siglo XVIII, con portada y torre renacentista e interior del barroco manchego y una magnificencia «de la que gozan muy pocas en La Mancha», expone Antonio, gracias especialmente al retablo barroco churrigueresco en el que se alza de forma majestuosa la patrona bonillera.

En el coro del templo se localiza un órgano barroco de estilo ibérico que mantiene una tubería original del siglo XVI, mientras que para acceder a la parte superior de la torre, obra de Andrés de Vandelvira, hay que subir por una escalera de caracol de Mallorca, de clara filiación vandelviresca, aunque pertenece a un periodo ya tardío.

La fuente de riqueza de El Bonillo tiene varios caños. La agricultura es uno de ellos, así como las energías renovables que se producen a través de siete parques eólicos y uno solar, lo que garantiza el sustento de propietarios, de las arcas municipales «y que haya niños en la escuela», apunta Antonio, que subraya que, gracias a la riqueza agrícola y ganadera y al terreno natural de su término municipal, El Bonillo recaudaba «gran cantidad de diezmos» en el siglo XVI.

El tejido productivo se completa con importantes pymes de la construcción y agroalimentarias dedicadas a las manufacturas de ajos, a la elaboración de vinos y de quesos.

Por el casco urbano se teje una telaraña de recursos públicos y servicios privados en la que no se echa nada en falta: Casa de la Cultura, Universidad Popular, biblioteca, ludoteca, pabellón polideportivo, piscina de verano y piscina cubierta climatizada, centro de salud con urgencias y consulta de odontología, fisioterapia y extracción de sangre, escuela de música municipal, guardería, colegio público, instituto con Bachillerato... son algunos de los servicios públicos que se encuentran en El Bonillo, una localidad que también cuenta con el único campo de golf de iniciativa pública de Castilla-La Mancha:«Aquí jugamos al golf más barato de toda España», afirma Antonio Sánchez, que recuerda que, en su juventud, «ya jugábamos dando golpes a los guijarros con un palo».

La red de servicios se completa con una renombrada hostelería, un Aula de Naturaleza y una casa tutelada y residencia para personas mayores, para los que el Ayuntamiento ya proyecta un nuevo centro de día.

En el cerro de San Cristóbal se encuentra el rollo de El Bonillo, una picota que representa el derecho y la jurisdicción de la Villa para impartir justicia y donde se ajusticiaba a los reos. Junto a este monumento histórico, un molino de reciente construcción recuerda los gélidos vientos que soplan en este territorio, uno de los más fríos de toda la provincia junto a Nerpio.

Una temperatura que no congela el calendario festivo de esta localidad que se inicia el 4 de marzo con una fiesta religiosa en honor del Cristo de los Milagros, patrón del municipio, al que también se le dedica la exaltación de la cruz que se celebra el 14 de septiembre.

En torno al 24 de junio, San Juan, El Bonillo organiza la Feria de las Tradiciones con todo tipo de exhibiciones y venta de artesanía y tradiciones, sin olvidar el Alterna Festival, una cita con las bandas nacionales e internacionales de primer nivel en la que se dan cita entre 4.000 y 5.000 jóvenes, la capacidad que tiene el recinto ferial. Tras la pandemia, el Alterna recupera su formato original para los días 8 y 9 de julio. «Este festival es brutal para la hostelería y el comercio», reconoce Milagros, que nombra también el interés que tiene para los bonilleros la romería de Sotuélamos.

Otra de las joyas muy apreciadas por los nativos de El Bonillo es la ermita de la Pura, donde se venera la imagen de la Virgen de la Purísima.

Declarado como destino starlight por sus cielos estrellados, El Bonillo tiene un gran potencial en materia de turismo que, en opinión de Antonio y Milagros, sería un interesante nicho de empleo y emprendeduría, dado que no solo se puede aprovechar el gran patrimonio histórico-artístico del casco urbano, sino la celebración de su espectacular Semana Santa y la diversidad de ambientes y ecosistemas que conviven en su término municipal, desde zona de especial protección de aves esteparias, por la presencia de una de las más grandes poblaciones de avutardas, las microrreserva natural formada por las salinas de Pinilla, la reserva natural de la Laguna de los Ojos de Villaverde y varios lugares de importancia comunitaria (LIC) como el monte mediterráneo que rodea las Lagunas de Ruidera, parte del cual se encuentra dentro del término municipal, o los enclaves de La Encantada, El Moral y Los Torreones.