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«Juan Montero fue pionero en ayudar al Cotolengo»

A.D.
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El salón de actos del Museo Municipal de Albacete acogió ayer un homenaje al torero Juan Montero en el 50 aniversario de su muerte, a cargo de Valeriano Belmonte, con una charla, en la que el artista intercaló algunos de sus poemas

Valeriano Belmonte. - Foto: Rubén Serrallé

El salón de actos del  Museo Municipal de Albacete acogió ayer un homenaje al torero Juan Montero en el 50 aniversario de su muerte, a cargo de Valeriano Belmonte, con una charla, en la que el artista intercaló algunos de sus poemas, donde no faltaron sus dibujos.

¿Por qué este homenaje?

El 10 de agostó se cumplieron los 50 años de su muerte, pero el homenaje no ha podido hacerse hasta ahora. 

Recité unos modestos versos de mi producción dedicados a él, que abarcaron su trayectoria, hablé se su vida, contando anécdotas muy simpáticas, porque mi infancia está marcada por Montero y Pedrés, que fueron una revolución en Albacete. Además yo le llevé a la calle Cervantes, a lo largo de muchos años, telegramas, y seguí su trayectoria. 

¿Cómo era Juan Montero?

Sobre todo, tenía un carisma impresionante, era muy simpático. Se ganaba el aplauso de la gente, como torero y como novillero, porque fue muy grande, con la mala suerte de tener cogidas muy graves, pero era muy importante su estilo. Era una persona ejemplar, familiar, cercano, que llegaba a todo el mundo. Era muy generoso y no se pueden olvidar sus aportaciones, porque Juan Montero fue pionero en ayudar al Cotolengo, antes de la llegada de Dámaso González, y participó en los primeros festivales, pero ya antes ayudó al Asilo de San Antón, en la hucha del asilo, a la Casa de Misericordia. Hizo muchísimo bien y como persona, era extraordinario.

Recordé su infancia, sus inicios, porque él fue a ayudar a su padre como conductor de coches de caballos, en el Albacete de los primeros años 50; debutó 1949 y, por cierto, le encantaba el flamenco, también la copla. Hay cosas muy simpáticas, por ejemplo, en la Plaza Mayor estaba Adrián Navarro, que tenía un puesto de aceitunas fabuloso, entonces, ahí se hablaba sin parar de Montero y Pedrés y siempre estaba el puesto a tope. 

¿Había rivalidad entre Montero y Pedrés?

Había una sana rivalidad, porque ellos eran prácticamente como hermanos, la rivalidad estaba en la gente, en los partidarios de uno u otro. Bueno, te diré que incluso el corral de Montero, en el callejón de Cervantes, se convirtió en una escuela taurina.  

Había que reconocer la figura de este gran torero, todo un clásico, y  voy a pedir una calle para él, bueno la llevo pidiendo tiempo. Recordamos que Chicuelo tiene una muy merecida, la antigua calle Arenal. Sería muy curioso una calle dedicada a los dos, calle de Montero y Pedrés.  

¿Cómo murió Montero?

En un accidente de tráfico. Fíjate, lo mismo que le pasó a Chicuelo unos años antes, que murió en un accidente de aviación. En este caso de Montero, fue de tráfico, venía de participar en un festival taurino y su automóvil chocó contra un camión y le costó la vida, fue el 10 de agosto de 1971. Aún recuerdo el día del entierro, con las calles cortadas y la Catedral a tope, fue una conmoción. A partir de entonces, la gente ha ido visitando sin cesar su mausoleo. Hay mucha historia sobre esta figura del toreo, que tuvo la mala suerte de sufrir dos cogidas muy graves, una en Murcia y otra en Cuenca.  

Tiene, además otro segundo homenaje previsto.

Así es, hoy mismo, a las 19 horas, en el Centro Cultural del Ensanche, donde rendiré homenaje a Rocío Jurado y cantará Ángeles Rodríguez, pero es que en mente tengo otros proyectos porque, además de mis colaboraciones habituales, el sábado recito en Radio Hellín y colaboro con algunas revistas.