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«Pardo Bazán es la mejor escritora de cuentos»

Antonio Díaz
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La programación de Aluex tuvo como protagonista a María Antonia Sanabria Hernández, catedrática de Lengua y Literatura Española, que habló sobre Mujer, libertad, ternura. Una velada con Emilia Pardo Bazán.

María Antonia Sanabria Hernández. - Foto: Arturo Pérez

La programación de Aluex tuvo como protagonista a María Antonia Sanabria Hernández, catedrática de Lengua y Literatura Española,  que habló sobre Mujer, libertad, ternura. Una velada con Emilia Pardo Bazán.  La conferenciante comentó a La Tribuna de Albacete distintos aspectos sobre la figura y obra de la escritora gallega. 

¿Por qué una conferencia sobre Emilia Pardo Bazán?

Bueno, como tengo una gran confianza con Aluex y los quiero de una manera muy especial, me pidieron, por el primer centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán, si podía dar la conferencia sobre ella, indudablemente con absoluta libertad y, por supuesto, contesté que sí.

¿Complicado hablar, en tan poco tiempo, de la vida y otra de ella?

Hablar de Emilia Pardo Bazán, en la hora y media que puede durar una conferencia,  es imposible. Emilia Pardo Bazán es un volcán, pude con todo, tiene una capacidad creativa, una soltura al escribir, que hace de ella, sin lugar a dudas, la persona que mejor escribe cuentos, hasta el día de hoy, de toda la literatura española. Emilia Pardo Bazán es la mejor escritora de cuentos que ha existido, por encima, incluso de Clarín. Escribió casi 600 cuentos,  novelas pero, sobre todo, doña Emilia fue una luchadora por los derechos de la mujer. Lo difícil no es qué decir de ella, lo complicado es qué no decir. 

¿La introductora del naturalismo en nuestra literatura?

Sin lugar a dudas, aunque el propio Zola lo negara, Emilia Pardo Bazán es naturalista, sin el más mínimo ápice de dudas. Entre otras obras donde el naturalismo también aparece, es en Los pazos de Ulloa, su mejor obra y una de las mejores novelas de la literatura española. Si hubiera nacido francesa, en vez de española, no habría institución escolar en la que los niños no tuvieran que llevar un broche con su nombre. España fue injusta con Emilia Pardo Bazán y los escritores de la generación siguiente lo fueron también. 

Los pazos de Ulloa es una obra que estremece por lo que cuenta y te llega. 

¿Tribuna fue también una obra clave?

Exactamente, el naturalismo fue un género muy en consonancia con su manera de entender la vida. Era hija única, de unos padres extraordinarios, que no le negaron nada, aunque no fue fácil ser mujer como ella quiso ser. Sus padres respetaron su actitud y afán por saber. 

¿Feminista?

Fue feminista al cien por cien, ya lo creo. Su matrimonio, con tres hijos, duró lo que duró, pero indudablemente la hizo muy desgraciada, no porque su marido fuese mala persona, sino porque no era una mujer para ese tipo de vida, en casa, con los hijos.

Le dieron fuerte los hombres en esa época, fueron muy machistas y no le consintieron que luchara por lo que ella consideraba que era justo. Además de escribir estupendamente, de tener la osadía  en ese tiempo de ser una escritora naturalista, encima de su capacidad de escribir, increíble, que achicaba a cualquiera que se pusiera delante,  se enfrentó al mundo de los hombres, que no la dejaba ser lo que ella merecía. Luego, otra historia preciosa son sus amores con Galdós, porque además se han perdido todas sus cartas, incluso, podría haber vivido más años pero tenía un problema de diabetes y unos meses más tarde de su muerte se descubrió y se utilizó la insulina.  

Comentó usted que estuvo en Albacete, una historia muy curiosa.

Claro, vino porque el primer monumento a Cervantes se hizo precisamente aquí, en  Albacete. La prensa de la época, primavera de 1916,  contó las impresiones que tuvo sobre Albacete, porque  se hizo eco del progreso, del trabajo y la buena vida de los habitantes de Albacete y se extraña de que ningún crimen, cometido con arma blanca se haya producido en Albacete, y eso lo dijo en su visita cuando la nombraron mantenedora de los juegos florales, para poner la primera piedra del monumento.  Es para sentirse halagados por lo que escribe sobre Albacete,  donde la maestría en la forja de navajas no deja de ponderar. Su relación con Albacete fue muy especial y reparó en el crecimiento, prosperidad de la población y en las obras que se debían estar haciendo.