Domingo Henares


Caricias del paisaje

17/01/2021

El señor presidente de la Autonomía de Castilla-La Mancha no tiene quien le asesore en materia educativa. Y tal vez no sepa que el ejercicio de la docencia y del aprendizaje requiere, para ser eficaz, unas condiciones oportunas. O no se consigue ningún objetivo satisfactorio. Así, nadie le ha dicho que no se pueden explicar matemáticas después de haber comido copiosamente, ni que tampoco es bueno perder las primeras horas de la mañana aprendiendo solfeo. Pues de todo esto se habla cuando se tiene en cuenta el índice de dificultad en las materias a estudiar; esto es, el trabajo y dedicación para aprenderlas. Como hay que tener en cuenta que la baja temperatura ambiente puede poner impedimentos a la inteligencia para almacenar conocimientos. Por más que el espíritu de cualquiera llegue a entusiasmarse con la blancura de la nieve antes de pisarla. Esa caricia del paisaje frente a nuestros ojos, un entusiasmo aumentativo. 
Con Albacete y las provincias hermanas ateridas de frío (en estos días aciagos a bajo cero), y con  el miedo hasta los tuétanos por el coronavirus que no nos abandona, el señor presidente de la Autonomía, como un general altivo en la retaguardia, ha mandado a profesores y alumnos de la región a batirse en duelo con la ciencia en las peores condiciones atmosféricas. Un ejército en peligro absurdo, desprovisto de estímulos académicos con la temperatura muy baja y las ventanas de las aulas bien abiertas.
  Niños y jóvenes de ahora, cuando más tarde contéis las aventuras de clase, ya no estará en vuestra memoria quien os hizo pasar tanto frío. Gratuitamente.