Unas amistades peligrosas

J.M.F. (SPC)
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El 'pin parental' hace saltar por los aires la frágil paz que mantenía el bloque conservador con sus socios de Cs y Vox

Unas amistades peligrosas

Tercer aviso. Utilizando el argot taurino para el partido que más defiende la Fiesta Nacional en España, se puede decir que Vox ha puesto en jaque al PP con su exigencia de que los Gobiernos de Murcia, Comunidad de Madrid y Andalucía impongan el pin parental en los colegios. Yes que en estas regiones con presidentes populares la formación derechista los sustenta desde que les dieron luz verde en las investiduras. En el caso madrileño es más preocupante porque están en juego los Presupuestos de este año. 
Curiosamente, la mecha no se prendió en la capital sino en la región liderada por Fernando López Miras, que alcanzó un acuerdo el pasado agosto con la formación derechista. Se ignora si Génova estaba al tanto de todo -posiblemente, sí-, por eso choca la reacción de Isabel Díaz Ayuso, presidenta madrileña, cuyo no el pasado martes fue tajante.  
Alto y claro lo dijo horas antes la  portavoz de Vox en la Asamblea, Rocío Monasterio: "El pin parental es una cuestión fundamental para la aprobación de los Presupuestos autonómicos para 2020. No creo que ante cualquier iniciativa legislativa que pretenda sacar adelante el Gobierno regional conformado por PP y Cs estas formaciones se pongan del lado de la ministra de Educación, Isabel Celaá", que firmó unas desafortunadas declaraciones hace poco más de una semana cuando dijo que "los hijos no son de los padres". "Es innecesario, no hay denuncia alguna», zanjó la popular, que ha variado su discurso respecto a los de Abascal a conveniencia, llegando a proponer en abril que «el concebido no nacido" sea considerado un miembro más de la unidad familiar.
En Ciudadanos, en plena crisis de identidad a la espera de la Asamblea del 15 de marzo, al saltar la polémica, se desmarcó de los populares murcianos, y eso que, como recordó el secretario general del PP, Teodoro García Egea, llevaba funcionando con normalidad este veto de los padres sobre la asistencia de sus hijos a actividades complementarias. 
Ylo mismo han hecho los naranjas en Andalucía y Madrid, lo que tensa aún más las difíciles relaciones entre los dos socios de coalición en cuatro autonomías, si bien en Castilla y León no necesitan a Vox. Precisamente el vicepresidente de esta última región, el liberal Francisco Igea, propuso en cuanto dimitió Albert Rivera romper con los populares y subir al poder a los socialistas.
Por fortuna para Casado, el vallisoletano, en teoría, no va a pintar nada en el Ciudadanos de Inés Arrimadas, virtual ganadora del cónclave, si bien la jerezana seguro que revisará su estrategia de pactos con el PP. Otro motivo para que no duerma bien el palentino, cuya relación con Abascal se rompió el pasado 3 de diciembre cuando no llegaron a un acuerdo para la Mesa del Congreso, algo que benefició a En Comú Podem.